
miércoles, 19 de agosto de 2009
miércoles, 12 de agosto de 2009
miércoles, 29 de julio de 2009
¡Tajantemente negamos haber entregado dinero a ninguna campaña electoral de ningún país vecino!
La invasión militar gringa:
2. Luego del rotundo fracaso del Plan Colombia y del acrecentado sentimiento anticolonial que recorre a Latinoamérica, no hay duda que esta nueva etapa de la invasión gringa tiene como objetivo principal a la insurgencia revolucionaria, a tiempo que se constituye en cabeza de puente de una guerra, dirigida desde Washington, contra gobiernos, países y pueblos hermanos que luchan consecuentemente por un desarrollo soberano y por la integración latinoamericana.
3. Los anuncios sobre el escalamiento de la invasión norteamericana a Colombia se hacen en medio de nuevos escándalos de corrupción practicados por la pandilla uribista desde el Palacio de Nariño, corruptelas que avergüenzan al país ante el mundo y que llenarán de rabia e indignidad a las futuras generaciones por el ánimo sanguinario, el cinismo, la avaricia y la impudicia que caracterizan a la mafia que hoy gobierna al país.
4. Como nueva cortina de humo y buscando agredir al señor presidente del Ecuador Rafael Correa, Washington y Bogotá manipularon un video de las FARC sacando de su contexto el documento. Tajantemente negamos haber entregado dinero a ninguna campaña electoral de ningún país vecino.
5. Nuestra decisión de lucha por una paz democrática y por la Nueva Colombia, está más alta que nunca. El pueblo de Colombia y de toda Latinoamérica y el Caribe sabrá responder, como lo evidencia nuestra historia, ante esta nueva agresión del imperio del norte y de sus cipayos.
Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, julio 25 del 2009

Compatriotas:
A partir de la llegada al gobierno de Álvaro Uribe Vélez, en Colombia surgió una NUEVA DERECHA, neoliberal y antidemocrática que pretende perpetuarse en el poder, se presenta sin careta y esgrime abiertamente sus propósitos de gobernar para los más ricos sin esconder sus intenciones anti populares de arrebatar y desmontar una a una, todas las conquistas sociales alcanzadas por la clase obrera y los trabajadores a lo largo de históricas jornadas de lucha.
Esa nueva derecha, ultra, que no vacila en recurrir a métodos gansteriles, está representada por el Uribismo y sus diferentes facciones que compiten entre sí, para disputarse cuál es más reaccionaria que la otra, pero todas identificadas con el pensamiento retardatario del presidente Álvaro Uribe de gobernar exclusivamente a favor de una élite del capital financiero, del nuevo gamonalismo castrense y paramilitar, los terratenientes, el sector monopolístico de la producción y el capital extranjero, otorgándoles toda clase de beneficios y gabelas, a costa de recortar y afectar los derechos e intereses de los trabajadores, consolidar la contrarreforma agraria alcanzada a sangre y fuego por el paramilitarismo estatal y mafioso, al precio de centenares de masacres y el desplazamiento forzado de cerca de 4 millones de campesinos pobres, legalizar los dineros de la mafia y empotrar en Colombia un régimen autoritario perdurable y de sesgo fascista.
La presencia de esta nueva derecha intolerante y mafiosa ha cambiado el mapa político del país y amenaza el futuro democrático de la nación.
Características principales de esta nueva derecha la constituyen:
- El monopolio mediático y manipulador de la información, su militarismo desmedido y su afán por hacer de Colombia un Estado Policivo, que lleva registro detallado y minucioso de la vida privada de cada colombiano incluyendo a jueces y Magistrados.
- Su antisocial y profundamente anti popular política neoliberal y su menosprecio por las reivindicaciones y necesidades de la gente humilde, excusada en la misma concepción que esgrimía Mussolini en sus peroratas fascistas: “El pueblo no necesita mantequilla sino cañones”.
- Su condición de genuflexo y su entrega sistemática a los intereses del Imperio, manifiesta en su alineamiento total con los actos de la política exterior agresiva de los Estados Unidos y en su afán por cumplir en América el papel que Israel, como Estado terrorista, cumple en la geopolítica del Medio Oriente.
- El desconocimiento de los más elementales derechos de sus opositores, a quienes califica de “terroristas” de civil o de aliados de los “terroristas”, pues según la “inteligencia” oficial, todos los movimientos sociales estarían penetrados por la guerrilla.
- Su comprobada alianza con el paramilitarismo y la mafia en todos los niveles, el desconocimiento metódico de las reglas del juego y de la Constitución que juró defender, el chantaje a las Cortes y al Congreso, el empleo del servicio diplomático para pagar favores políticos y blindar delincuentes y paramilitares amigos suyos, así como su marcado autoritarismo, aunado a sus pretensiones mesiánicas, vengativas, personalistas y abusivas del poder, son otras de sus características.
Para nadie es secreto que la democracia “a la colombiana” siempre ha sido más que “restringida” y oligárquica, en razón de su rígido presidencialismo y del excluyente bipartidismo que aún la caracterizan.
Aquí jamás ha habido democracia real sino un remedo de la misma, en la que ha sido decisivo el empleo de la guerra sucia y el peso político de la voluntad del Ejecutivo, siendo esto lo que ha impedido en buena parte, que aparezcan y se consoliden fuerzas políticas alternativas de masas y una oposición.
Siempre hemos tenido un régimen presidencial, que ha venido remachando sus grilletes a todo lo largo del siglo XX, pero lo nuevo, es que ahora parece estar alcanzando su plenitud y perfección despóticas en este reinado militarista de Álvaro Uribe que quieren imponernos.
No es mera casualidad que con Uribe haya llegado a la presidencia de la República el Opus Dei, el sector más reaccionario de la iglesia.
Nadie podrá desvirtuar nuestra aseveración de que Álvaro Uribe -trabacalero y experto en falacias- ha convertido la presidencia de la República en catapulta para sus intenciones personalistas-reeleccionistas. Todo acto, toda acción que realiza como mandatario, o que deja de ejecutar, tiene el marcado y específico propósito de conquistar votos y de hacerse reelegir.
Este gobierno convirtió su mandato en descarado directorio político de su campaña reeleccionista y avanza a reimplantar en el Congreso una ley de inmunidad que asegure la impunidad para él y para todos sus compinches.
Sin siquiera esperar la aprobación de la Ley que le permita su segunda reelección, lo vemos lanzado en campaña por un tercer mandato, apelando a los métodos gansteriles de espionaje político a sus opositores y utilizando todos los recursos estatales de que dispone. No hay duda alguna, en los próximos comicios presidenciales, el Estado fungirá de Gran elector.
Unido a esto, es indiscutible que existe la pretensión y el proyecto de formar un partido de la ultraderecha ya no como la unión de distintos retazos ideológicos, sino una compacta organización Neoliberal en lo económico, ultramontana en lo ideológico y antidemocrática en lo político y social para que sea el instrumento político de la dictadura en ciernes.
El proyecto de Nuevo Estado de Uribe pretende establecer un tipo de legalidad diferente a la vieja legalidad que ha existido y en la práctica, otorgar al Presidente un nuevo poder: el de auto elegirse.
Ya se re-eligió una vez con métodos ilegítimos, lo que pretende ahora es poder hacerlo siempre.
El principio de las tres ramas del poder público con distintas funciones y competencias, pretende ser sustituido por el principio autoritario de la concentración en el Ejecutivo del control de todas las funciones estatales.
Las continuas arremetidas contra las altas Cortes indican que existe el objetivo de tener una justicia dócil y sometida a la voluntad del ejecutivo.
No olvidemos que en el Referendo rechazado por el pueblo en el primer gobierno de Uribe, se incluía la eliminación de la Corte Constitucional y se sugería una justicia militar con jurisdicción para juzgar a civiles a través del Estatuto Antiterrorista, que a pesar de haber sido derogado por la Corte Constitucional, se aplica diariamente en Colombia en las llamadas zonas de orden público, donde se realizan empadronamientos, se despliegan razzias contra la población civil y se recurre al racionamiento de alimentos y de medicinas indispensables de modo arbitrario y abiertamente anticonstitucional.
¿Qué norma constitucional autoriza al ejército a racionar la compra de alimentos y a colocar calcomanías invitando a la deserción en todas y cada una de las facturas de remesa que compran los campesinos, como si todos ellos fueran guerrilleros?
Con el embeleco de una pretendida Seguridad nacional, las seculares y ya recortadas libertades individuales, lo mismo que los derechos sociales y hasta los ecológicos van desapareciendo y en su lugar emerge la razón de Estado. El Estado de la “Seguridad Democrática”. La tendencia es a sustituir la vieja democracia liberal por una nueva democracia autoritaria, en cabeza de un déspota autoritario: Álvaro Uribe.
Para su primera reelección, con el cinismo de un sofista, Uribe engatusó a millones de electores con el cuento de que a través de su política de Seguridad Nacional, la derrota de la guerrilla estaba a la vuelta de la esquina y hasta le puso plazo: 18 meses, después de los cuales, Colombia sería una Arcadia de Paz.
Cuando los hechos demostraron lo contrario, pidió más sacrificios y un nuevo mandato, porque según él y sus áulicos, la victoria estaba a la vuelta de la esquina y estábamos en “el fin del fin”, solo necesitaba un nuevo mandato de otros 4 años, para que Colombia pasara a ser la “Ciudad del Sol”.
Ahora dice que se necesitan 4 años más porque “la culebra está viva” y cuando la insurgencia los golpea, los generales salen a asegurar que son los “últimos coletazos” del terrorismo. Con estulticias como esas, tapan el fracaso de su política de seguridad.
Y así, de mentira en mentira, vamos a completar 8 años de un nefasto mandato durante el cual ha pasado de todo:
En el curso de estos años, el país supo que las oficinas de inteligencia del Estado (DAS) le fueron entregadas al paramilitarismo. Allí se elaboraron listas de sindicalistas, académicos y activistas sociales a quienes los sicarios debían asesinar y que efectivamente fueron asesinados, llegando a alcanzar el triste récord de ser Colombia el país donde más sindicalistas se asesina.
Truculencias, sobornos y cohecho para hacerse reelegir, masacres y crímenes de lesa humanidad disfrazados de “falsos positivos”, espionaje político sistemático a Magistrados, líderes de oposición, cívicos y sindicales, a jueces, periodistas y a gente del común, que disfrazó como chuzadas, despojo violento de 6 millones de hectáreas de tierras a millones de campesinos mediante terror paramilitar y desplazamiento forzado que disfrazó de “migración voluntaria”, y como en vez de paz, lo que tenemos es más miseria y más terror oficial, ahora dice que “la culebra sigue viva” y necesita otros 4 años para consolidar su régimen policiaco, militarizar más y más el país y perpetuar su dictadura.
La Colombia gobernada por Uribe es el único país del mundo donde se comprueba que 85 parlamentarios oficialistas son paramilitares y no pasa nada. Simplemente reducen el problema a unos procesos penales corrientes que culminan con benignas condenas sin mayores consecuencias políticas.
Solo una cuestión no deja dormir a Uribe y la casta dirigente: que con todos esos congresistas suyos metidos en la cárcel, el gobierno corre el riesgo de perder sus mayorías. Por eso sale apresurado a pedirles que voten sus proyectos antes que los metan presos. Tamaña inmoralidad no se había visto nunca.
Está claro que Uribe pretende prolongar su mandato no hasta el 2014, sino hasta el año 2019!
Para comprender tan demencial propuesta, hay que conocer, los meandros de su carácter, al igual que su fanatismo ultramontano orientado por el Opus Dei y penetrar su atravesada personalidad alimentada por odios viscerales y un egoísmo mesiánico.
Es necesario desenmascarar el engaño: detrás de la lucha contra el llamado “terrorismo”, se encuentra agazapado el propósito de montar una cerrada democracia autoritaria a lo Fujimori. Y la “guerra total contra el terrorismo” no es más que el camino para su realización. He aquí la almendra del proyecto político del uribismo.
Hay muchos que piensan, algunos desde posiciones revolucionarias y seguramente con sinceridad, que si no fuera por la existencia de las guerrillas, Colombia estaría recorriendo un camino alfombrado rumbo a la más "profunda" democracia. No los descalificamos, pero los invitamos a reflexionar:
¿Será esta una conclusión objetiva sacada del estudio de nuestra historia política?
¿No es esto desconocer el modus operandi de la oligarquía colombiana a través de toda la vida republicana?
¿Acaso se piensa que las guerrillas en Colombia surgieron por generación espontánea?
¿Acaso no conocemos y conoce el pueblo colombiano a los promotores de la política de sangre y fuego con la que se inauguró la Violencia de la que no aún hemos salido y fue la causa del origen de las guerrillas?
¿No está demostrado hasta la saciedad que el paramilitarismo es una estrategia de la oligarquía para desarrollar la guerra sucia contra el pueblo y esconder su mano criminal?
¿O será que vamos a creer el cuento sacado de la mochila paisa del "sociólogo” Álvaro Uribe, de que aquí no hay conflicto armado sino la agresión de unos terroristas contra la “democracia profunda” que él dirige, porque los revolucionarios dizque ya no defienden ideales sino que son narcotraficantes?
Colombia necesita encontrar los caminos que conduzcan a poner fin a esta guerra entre hermanos, senderos de reconciliación que nos lleven a Acuerdos de Paz.
Los integrantes de las FARC-EP hemos luchado y continuaremos haciéndolo, con denuedo, con entrega y sacrificio por alcanzar acuerdos que ayuden a construir una patria en la que quepamos todos. Jamás hemos proclamado el principio de la guerra total ni de la guerra por la guerra ya que nuestros objetivos son los de lograr cambios profundos en la estructura social de Colombia, que tengan en cuenta los intereses de las mayorías nacionales y de los sectores populares y por desmontar un régimen político criminal, oligárquico, oprobioso, corrupto, excluyente e injusto como está consignado en nuestra Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia.
Con toda la sinceridad que corresponde a nuestro compromiso con el cambio social y la lealtad que le debemos a nuestro pueblo, le aseguramos a todos quienes llaman a la claudicación, que no vamos a desistir después de más de 40 años de lucha, ni a aceptar una falsa paz "gato parduna" donde la minoría oligárquica continúe acaparando todas las riquezas, mientras las grandes mayorías nacionales quedan aplastadas por el peso de la pobreza, el terror militarista, la miseria y la degradación moral de una clase dirigente corrupta hasta los tuétanos.
No traicionaremos los sueños de justicia de la Colombia que clama por la paz con justicia social, ni la memoria de los miles de muertos ni a las víctimas de las innumerables tragedias que ha ocasionado esta cruenta guerra declarada por la oligarquía al pueblo desde hace más de 50 años. No tenemos alma de trepangos ni de componenderos.
El próximo acuerdo de paz que se alcance en Colombia no puede ser como el firmado en Santo Domingo, que es el mejor ejemplo de cómo no se llega a la paz.
Acuerdos de paz sí, pero, el punto cardinal es: ¿con o sin cambios estructurales en lo político y social?
¿Democracia o autoritarismo?
Una paz entendida solo como mera reconciliación de los espíritus, no solo es una irresponsable fantasía y un crimen, sino un retroceso histórico en los anhelos del pueblo colombiano por alcanzar la justicia social.
Dentro de ese contexto es pertinente debatir el papel de las organizaciones democráticas en la solución del conflicto social y en unas eventuales conversaciones de paz, para impedir el engañoso sofisma de que solo las organizaciones de los ricos representan a la “sociedad civil” y a la clase obrera la representa Angelino Garzón.
Llamamos a todos los patriotas y demócratas de Colombia, a intercambiar sobre estos temas para impedir el establecimiento perpetuo de una dictadura o un gobierno totalitario y despótico.
Los invitamos a trabajar por un Gran Acuerdo Nacional de Paz, a construir una alternativa política que privilegie la paz, convoque al diálogo, instrumente una tregua bilateral y proceda a suspender de inmediato la presencia de tropas estadounidenses en nuestro territorio. Que una vez alcanzados los acuerdos con el protagonismo de las organizaciones sociales y políticas, convoque una Asamblea Nacional Constituyente que refrende lo acordado.
Impidamos entre todos que en Colombia el pueblo pierda todas las conquistas alcanzadas a través de sus justas luchas y que la guerra sea el Modus Vivendi de nuestra sociedad, solo por la intransigencia oligárquica de impedir a toda costa que en Colombia haya cambios estructurales que beneficien a las mayorías nacionales y de perpetuar un régimen político que todos sabemos es injusto, inmoral y antidemocrático.
Compatriotas,
Montañas de Colombia, julio del 2009
Uribe, el terrorista... Comunicado de la Comisión Internacional de las FARC-EP

En la foto, con su fusil, Iván Márquez, jefe de la Comisión Internacional insurgente, a su lado el guerrillero Rodrigo Granda, foto archivo de RESISTENCIA.
La alharaca del presidente Uribe de hace unos días ante la orden de captura contra el ex ministro Juan Manuel Santos, librada por el juez de Sucumbíos, tiene que ver con el espanto de mirarse en su propio espejo futuro. De inmediato salió a decir que ese era un ataque contra el país. ¿Desde cuándo el ministro de los “falsos positivos” y del terrorismo de estado se convirtió en la encarnación de Colombia? No señores. Santos debe responder por el homicidio de Franklin Aisalia. El ciudadano ecuatoriano fue capturado vivo en su propio país y traído a Colombia luego de ser asesinado a golpes con objeto contundente, como lo determinó la experticia de la Fiscalía de la hermana nación.
La imagen que proyecta Uribe es la de un loco acusando a todo el mundo de terrorista: tanto a personas como a gobiernos; pero el verdadero terrorista es él. Uribe fue elegido presidente con los dineros y la intimidación de las armas de los terroristas paramilitares y narcos. Es el autor de la actual hecatombe humanitaria de Colombia. Hoy le ha permitido al terrorismo trasnacional de los Estados Unidos, en repudiable acto de traición a la patria, instalar en el país sus bases de agresión que apuntarán no sólo contra el pueblo, sino contra los gobiernos progresistas del continente.
Cuando viajó al Canadá lo hizo con una carpeta repleta de terroristas imaginarios demandando su extradición. Eran los familiares de Raúl Reyes que forzosamente tuvieron que asilarse en aquel país ante la irracional persecución del tirano. Sus ojos, el copete alterado, el chillido de su voz son el talante de un hombre síquicamente deteriorado. El mono sabe en qué palo trepa y por esa razón no se le ocurrirá jamás bombardear al Canadá, como lo hizo con Ecuador.
Vale la pena que se evalúe la salud mental de este Presidente, quien se cree el propio McCarthy, en persona, abogando más allá de las fronteras por la criminalización del pensamiento. Con la anuencia del gobierno de Calderón sacó de México al profesor universitario Miguel Ángel Beltrán acusándolo de ser integrante de las FARC, cuando no lo es y nunca lo ha sido. Ahora pide a través de un juez la extradición de la estudiante mexicana Lucía Morett bajo el mismo cargo, cuando lo que debe es responder por su infame agresión contra ella, por lesiones personales, y por el cobarde asesinato de cuatro estudiantes mexicanos.
A Uribe lo esperan los tribunales. Hay siete relatores de Naciones Unidas en Colombia investigando los “falsos positivos” o crímenes de Estado, el desplazamiento forzoso, las detenciones masivas, su injerencia en el poder judicial y su obstrucción a la justicia. Anda desesperado buscando impunidad. Muchos de sus seguidores ya están dando un paso al costado. Por eso es comprensible que se la juegue a muerte por su lugarteniente Santos.
Montañas de Colombia, julio 25 de 2009
sábado, 25 de julio de 2009
Golpe de estado en Honduras... Las FARC-EP expresan su solidaridad combatiente con la justa lucha del pueblo de Morazán!
[Dibujo del caricaturista Martirena, tomado de toon-pool]La Casa Blanca no vacilará en recurrir a los gorilas si con ello puede frenar el avance de las fuerzas progresistas en el continente y asegurar su predominio. La insípida condena del gobierno de Washington al golpe, no lo salvará de la sospecha; es sólo retórica displicente. Su verdadera preocupación es geopolítica y apunta sus miras contra el ALBA, la Alianza Bolivariana para las Américas, que cuestiona el expolio y sus espacios coloniales en el hemisferio. Hoy la prioridad del Departamento de Estado es la reorganización de sus peones ultraderechistas para oponerlos al sentimiento y a las tendencias patrióticas que a 200 años del grito de independencia, insurgen nuevamente en Nuestra América.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, al tiempo que expresan su solidaridad combatiente con la justa lucha del pueblo de Morazán, que finalmente derribará la tiranía, llama a los pueblos y gobiernos progresistas de la América de Bolívar a cerrar filas en torno a la bandera que convoca a la lucha por la independencia, la libertad, la soberanía y la conformación de la Patria Grande, contra las ambiciones neocoloniales del más poderoso imperio de la tierra. “Unidos seremos fuertes y mereceremos respeto; divididos y aislados, pereceremos”, es la advertencia del padre Libertador.
Repudiamos la doble moral del régimen mafioso de Bogotá presidido por Uribe, que públicamente condena el golpe, pero en privado recibe en el Palacio de Nariño a los golpistas, reconoce al gobierno de facto y con éste proclama su hermandad en el odio visceral contra la Revolución Bolivariana de Venezuela y el liderazgo hemisférico del Presidente Chávez.
lunes, 20 de julio de 2009
Carta del Secretariado a la Senadora Piedad Córdoba: Recibimos con expectativa la autorización que le otorgó el gobierno!

Es el pleno reconocimiento oficial a la seriedad de sus gestiones humanitarias. Si el presidente, públicamente, la facultó para desarrollar esa trascendente misión en compañía de la iglesia y el CICR, seguramente muy pronto nos hará conocer una propuesta acerca de las circunstancias de modo, tiempo y lugar en que, sus delegados y los nuestros, van a poder precisar los términos de un acuerdo de canje que permita la liberación de los prisioneros de guerra del Estado y de la guerrilla.
Mientras se produce ese pronunciamiento presidencial podemos organizar para que reciba al cabo Pablo Emilio Moncayo, al soldado profesional Josué Daniel Calvo Sánchez y los restos del capitán Guevara, tal como lo comunicamos en misivas a colombianas y colombianos por la paz el 16 y 26 de abril y el 25 de junio pasados.
Secretariado del Estado Mayor Central FARC-EP
Montañas de Colombia, 19 de julio del 2009
sábado, 4 de julio de 2009
Carta al padre de un prisionero de guerra

Luís Alberto Calvo Marín
Le hacemos llegar nuestro cordial saludo.
Siendo evidente que este gobierno tiene muy malas costumbres tales como esconder y negar sus bajas reales en la confrontación y dar la espalda a sus servidores cuando caen en desgracia, queremos informarles a través de esta comunicación pública, que su hijo, el soldado profesional Josué Daniel Calvo Sánchez, fue capturado por guerrilleros de las FARC-EP y atendido por unidades médicas nuestras, luego que fuera herido en combate y abandonado por sus jefes tras los enfrentamientos sucedidos el pasado 20 de abril, en el sitio El Encanto, de Vista Hermosa (Meta).
La intensidad de la guerra hace que capturas y bajas en los dos bandos, sean una dura y cotidiana realidad que este gobierno busca esconder o minimizar cada que es golpeada la fuerza pública, en su inútil empeño por negar el conflicto armado colombiano. A esa mentira reiterada, el presidente agrega una profunda indolencia y desprecio por los militares y policías prisioneros de guerra y por sus familias, pues erige sus odios personales y sus maniobras electoreras, en obstáculos insalvables que impiden un canje con la insurgencia o cualquier avance en la construcción de caminos de entendimiento.
Es el mismo desprecio ciego y criminal que ha mantenido con los familiares de los civiles asesinados cobarde y sistemáticamente por los militares y cuyos cadáveres exhiben, sin vergüenza ni pudor, como guerrilleros abatidos en combate como parte de la escabrosa estrategia por perpetuarse en el poder, del show presidencial y de la gran mentira oficial sobre la realidad, dimensión, calidad y esencia del conflicto colombiano.
Para hacer más evidente nuestra voluntad de lograr un acuerdo y como reconocimiento al esfuerzo humanitario de Colombianos y Colombianas por la Paz, hemos liberado unilateralmente, sin ninguna contraprestación, a varios de los retenidos. Y como es de público conocimiento la conducta del gobierno ante esta actitud de la guerrilla, ha sido la de sabotear o la de atacar las unidades nuestras encargadas de la entrega de los prisioneros. La soberbia oficial pretende aplastar al sentimiento humanitario.
Como es de público conocimiento, hemos decidido liberar sin contraprestación de ninguna índole al cabo Pablo Emilio Moncayo, reiterando de esta manera nuestra voluntad de avanzar en el canje y así lo anunciamos el pasado 16 de abril. Para evitar las acostumbradas provocaciones oficiales y considerando la sensatez y seriedad que han demostrado en este tipo de gestiones le hemos solicitado a Colombianos y colombianas por la Paz en cabeza de la senadora Piedad Córdoba, que ellos y el señor Gustavo Moncayo, se hagan presentes y reciban al cabo personalmente, como garantía del éxito en la liberación.
Señor Luís Alberto: no es nuestra política retener soldados, agentes de policía o infantes de marina y agregarlos a la propuesta de canje pues en ese sentido solo consideramos a quienes ejercen funciones de mando. Pero, por los imponderables de la guerra su hijo está prisionero en nuestros campamentos. Queremos liberarlo garantizando que en el camino a su libertad no tenga dificultades ni se le presenten situaciones que luego tengamos que lamentar. Por eso le estamos solicitando a Colombianas y Colombianos por la paz y a la senadora Córdoba que lo reciban en la misma oportunidad en que vengan a recibir al cabo Moncayo. No nos oponemos si el gobierno nacional considera que el CICR y la Conferencia Episcopal también estén presentes, pero la entrega se hará personalmente a los compatriotas mencionados.
La gran mentira de Uribe es que está terminando el conflicto, falsedad que desmiente él mismo al proponer un mayor presupuesto para los gastos militares y un aumento del impuesto de guerra.
Lo que ha logrado efectivamente este gobierno es aumentar las seguridades y privilegios de los ricos, mientras que quienes poco o nada tienen sufren más por la falta de empleo, salud, vivienda, educación, bienestar, seguridad y democracia real.
Por el contrario, lo que sí le ha aumentado al pueblo, es la cantidad de muertos que pone en esta guerra fratricida, porque mientras la sangre de los pobres, de uno y otro bando, empapa diariamente el suelo y los surcos de la patria como consecuencia del conflicto, los Álvaro Uribe, Sarmiento Angulo, Santo domingo, Santos Calderón, etc. y los hijos de todos ellos, gozan de sus inimaginables privilegios y de su criminal cobardía de azuzar la guerra sin ir nunca al campo de batalla a defender sus bolsillos e ideas con su propio pellejo, porque para eso utilizan a los pobres.
De usted, atentamente,
viernes, 22 de mayo de 2009
Es hora de superar la vergüenza nacional que significa un gobierno ilegítimo e ilegal, generador de muerte y de pobreza
En este pensamiento de Manuel está pintada el alma de las FARC como bandera al viento. Hace 45 años surgimos en las alturas de Marquetalia, la montaña de la resistencia de los pueblos, buscando paz para Colombia, justicia y dignidad. Desde entonces somos la respuesta armada de los desposeídos y los justos a las múltiples violencias del Estado.
La paz es nuestra estrategia, y el accionar del Movimiento armado empuñando la bandera de la alternativa política, la táctica para llegar a ella. Lo decimos también con la palabra de fuego de Bolívar: “la insurrección se anuncia con el espíritu de paz. Se resiste al despotismo porque éste destruye la paz, y no toma las armas sino para obligar a sus enemigos a la paz”. Por ella entregaron su vida Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, Efraín Guzmán, Raúl Reyes, Iván Ríos y toda esa invencible legión de comandantes y combatientes a quienes hoy recordamos con veneración. Para todos ellos, honor y gloria en este aniversario de las FARC.
“Aquel que asegura su honor -decía el Libertador- dedicando su vida al servicio de la humanidad, a la defensa de la justicia y al exterminio de la tiranía, adquiere una vida de inmortalidad al dejar el marco de la materia que el hombre recibe de la naturaleza. Una muerte gloriosa triunfa sobre el tiempo y prolonga la sublime existencia hasta la más remota posteridad”… Es lo que ocurre con todos ellos, que a pesar de haber partido siguen vivos en los fusiles y el proyecto político de las FARC, con Bolívar combatiendo por la Nueva Colombia, la Patria Grande y el Socialismo, hombro a hombro con el pueblo y sus guerrilleros.
Queremos el país que vislumbran el Manifiesto de las FARC y la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia. Lo queremos surgido de un Gran Acuerdo Nacional hacia la Paz rubricado por todas las fuerzas dispuestas a protagonizar el cambio de las injustas y anacrónicas estructuras, sin exclusiones. Emanado de un pacto social rodeado de pueblo que instrumente la articulación de una alternativa política con miras a la conformación de un nuevo gobierno nacional, patriótico democrático, bolivariano, hacia el socialismo. Sí, hacia el socialismo, que es justicia y redención de pueblos, el arca de salvación de la humanidad frente al hundimiento del sistema capitalista mundial.
La dignidad de Colombia y el rescate del sentimiento de patria reclaman un nuevo liderazgo que privilegie la unidad y el socialismo al avanzar hacia el horizonte futuro. Un nuevo grito de independencia nos convoca mostrándonos el campo de batalla del Ayacucho del siglo XXI donde flamea la certeza del triunfo de la revolución continental, la de Bolívar y nuestros próceres.
Es hora de superar la vergüenza nacional que significa un gobierno ilegítimo e ilegal, generador de muerte y de pobreza. Un gobierno que apoyado por el de Washington, sólo actúa para perpetuar la guerra y la discordia mientras garantiza a sangre y fuego la seguridad inversionista a las trasnacionales que saquean nuestros recursos. Un régimen apátrida, que a pesar del alto número de tropas norteamericanas que intervienen en el conflicto interno de Colombia, permite que nuestro suelo sagrado sea hollado por más tropas extranjeras, las expulsadas de Manta, permitiéndole a los Estados Unidos operar en esta tierra una base de agresión para el asalto a los pueblos hermanos del continente. Un gobierno desvergonzadamente narco paramilitar, que ya no se inmuta ante las contundentes confesiones de capos paramilitares que aseguran, como “Don Berna”, haber financiado con dólares de la cocaína las campañas presidenciales de Álvaro Uribe Vélez. Un gobierno y un Presidente que convirtieron el Palacio de Nariño en oscuro antro de conspiración entre mafiosos para desestabilizar a la Corte, obstruir a la justicia y dejar sin efecto la independencia de los poderes públicos. Que extraditó a los Estados Unidos a los cabecillas paramilitares cuando estos empezaron a vincular al entorno de Uribe, a los generales, a los empresarios y a los ganaderos, en la estrategia paramilitar del Estado que aún desangra a Colombia.
El país nacional no sale del asombro ante el autismo de la Fiscalía que prefiere clavar su cabeza en la arena para no emprender ninguna acción de responsabilidad penal contra las empresas Chiquita Brand -la misma de la masacre de las bananeras en 1928- la Drummond, Postobón, Brasilia, Carbones del Caribe…, denunciadas por el jefe paramilitar Salvatore Mancuso como financiadoras del paramilitarismo. El mismo Cabecilla ha revelado que la masacre de la Gabarra en la que fueron asesinados 40 campesinos, perversamente atribuida a la guerrilla para desprestigiarla, fue realmente ejecutada por los paramilitares, el ejército y la policía.
La máscara ha caído. A Uribe lo ronda insistente el fantasma de Fujimori condenado en el Perú a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad. Prevé que los cobardes asesinatos de civiles no combatientes, estimulados por la insania de mostrar a todo trance resultados con sangre de su política fascista de seguridad, no quedarán en la impunidad. Claman justicia al cielo el desplazamiento forzoso de más de 4 millones de campesinos, el despojo de sus tierras, las miles de fosas comunes, y la vinculación del presidente a masacres de indefensos ciudadanos. El jefe paramilitar que denunció la responsabilidad directa de Uribe en la espantosa masacre de El Aro, Antioquia, acaba de ser asesinado para satisfacción del tirano del Palacio de Nariño Sabe que tarde o temprano tendrá que responder por sus crímenes.
Debe ser revocado el mandato de un presidente que ha impuesto el deshonroso récord de tener a más del 90% de su bancada parlamentaria vinculada al proceso de la narco-parapolítica; que mantiene como ministros de Estado a delincuentes de cohecho; que utiliza el poder para enriquecer a sus hijos, que convierte el servicio diplomático en refugio de asesinos como el general Montoya tantas veces denunciado, y que promueve referendos inconstitucionales para perpetuarse en el poder como mecanismo de escape a la justicia. Uribe es un verdadero bandido amparado tras la banda presidencial.
Cuántos problemas internacionales ha generado su absurda pretensión de trasnacionalizar la política fascista de seguridad con la que el gobierno de Colombia se cree en el derecho de actuar extraterritorialmente en desarrollo de su particular visión y de su estrategia contrainsurgente, por encima de los pueblos y sus gobernantes, pisoteando la soberanía de las naciones y desestabilizando la región, siempre apoyado por el gobierno de Washington.
Quiere incendiar al país indefinidamente con el fuego de la guerra y de la violación de los derechos humanos aferrado a la quimera del triunfo militar. Con inconsecuencia niega la existencia del conflicto político y social, pero coloca su enfermiza ilusión en el Plan Patriota del Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos, creyendo inútilmente que la inconformidad social puede ser abatida a tiros y tecnología militar de última generación.
Incrementar el pie de fuerza a más de 450 mil efectivos por cuenta de la mayor ayuda militar de los gringos en el hemisferio no lo mantendrá en el poder, porque así lo dice la experiencia histórica y la sensatez. “Los pueblos que han lidiado por la libertad han exterminado al fin a sus tiranos”. Pero además un gobierno desprestigiado, amarrado a la ilegitimidad y acosado por la crisis del capitalismo mundial es un gobierno condenado al fracaso.
La Colombia de hoy no quiere el guerrerismo ultramontano del gobierno. Quiere soluciones al creciente desempleo y la pobreza. Reclama la inversión social sacrificada en aras de la guerra. Pide educación, vivienda, salud, agua potable, derechos laborales, tierra, carreteras, electricidad, telefonía y comunicaciones, mercadeo de productos, renacionalización de las empresas que fueron privatizadas, castigo a la corrupción, soberanía del pueblo, protección del medio ambiente, democracia verdadera, libertad de opinión, liberación de presos políticos, fin a la irracional extradición de nacionales que mantiene de rodillas la soberanía jurídica, información veraz, relaciones internacionales de respeto recíproco entre las naciones, integración y Patria Grande, justicia social y paz.
Uribe le teme, como el diablo al agua bendita, al clamor creciente de los que piden paz, castigo a los crímenes de Estado, y nuevo gobierno. Por eso exige con angustia que el tema de la paz sea proscrito del debate electoral que se avizora. Es la locura y el absurdo transfigurados en un mandatario que quiere encadenar el país a sus odios y resentimientos. Nadie podrá desligar de un proyecto de nueva sociedad y de gobierno, la paz que anhelan las mayorías nacionales. Ella es la bandera que unirá a los colombianos contra la tiranía, la guerra y la injusticia.
Todos debemos estar alerta para impedir la maniobra uribista de cambiar al actual Registrador Nacional por uno de sus serviles. La única esperanza del guerrerismo hirsuto ante el anhelo de las mayorías, es el fraude. Y es lo que debemos impedir ahora, ya que éste fue amo y señor de las elecciones del 2002 y del 2006. La reelección de Uribe es un asqueroso monumento al dolo y a la estafa erigido por el ex director del DAS Jorge Noguera, y el capo narco-paramilitar Jorge 40. En las 4 millones de firmas recogidas por los uribistas a favor del referendo con apoyo de dineros de DMG, están estampadas las firmas de un millón y medio de muertos. Eso es fraude y robo.
Fraude a la opinión es también la peregrina fábula de la derrota militar de la guerrilla, argumento falaz, pariente de los “falsos positivos”, utilizado en el fondo para justificar los terribles desafueros del Estado contra la población civil. Como siempre quisieron con Manuel Marulanda Vélez, han querido matar a las FARC con los fusiles del deseo y el ensordecedor tableteo de las rotativas. Ninguna guerrilla puede ser exterminada con disparos de tinta. No hay era del post-conflicto sino en el sueño delirante del guerrerismo sin futuro de un régimen en decadencia.
Desde las montañas de la resistencia, como lo hemos venido haciendo desde hace 45 años, convocamos a los colombianos a movilizarse resueltamente por la paz, la que nos negaron los santanderistas y el imperio washingtoniano cuando mataron a Bolívar y a la Colombia de la unidad de pueblos en 1830. El pasado cuenta en la construcción de la sociedad futura. Nadie nos puede desligar del destino señalado por el Libertador en los orígenes de la República. La incitación del senador Álvaro Gómez Hurtado a comienzos de la década del 60 a someter a sangre y fuego, lo que consideró “República Independiente de Marquetalia”, no ha sido suficiente para entender que los problemas nacionales no se solucionan a través de la violencia del Estado. Hay que construir una Nueva Colombia sobre el sólido cimiento de la paz concertada.
Como garantía de paz y de soberanía nacional debemos erigir unas nuevas Fuerzas Armadas compenetradas con la doctrina militar bolivariana que inculca el amor al pueblo y el odio a la tiranía. No debemos olvidar que el ejército patriota fue el creador de Colombia y la República en las fulgurantes victorias de Boyacá y de Carabobo, y que su comandante Bolívar lo definió como “defensor de la libertad”, agregando que “sus glorias deben confundirse con las de la república, y su ambición debe quedar satisfecha al hacer la felicidad de su país”. Así deben ser las nuevas Fuerzas Armadas y estamos seguros que muchos de los actuales oficiales sueñan con jugar ese papel.

Para lograr el propósito de Colombia Nueva es necesario reorganizar el Estado sobre la base de la soberanía del pueblo, tal como lo concibió el Libertador en Angostura. A las tres ramas del poder público debemos agregarles los poderes moral y electoral, instituyendo la revocatoria del mandato en todas las instancias de elección popular. No más copias de leyes extranjeras para resolver nuestros asuntos internos. No más sistema penal acusatorio. Requerimos un nuevo gobierno que castigue ejemplarmente la corrupción y cierre espacios a la impunidad; que proscriba la política neoliberal causante de nuestras desgracias económicas y sociales.
El país y el gobierno que soñamos deben asegurar el control de las ramas estratégicas, estimular la producción en sus diversas modalidades, hacer respetar nuestra soberanía sobre los recursos naturales. Hacer realidad la educación gratuita en todos los niveles, llevar justicia al campo con una verdadera reforma agraria que genere empleo y soberanía alimentaria, y sembrar la infraestructura del progreso nacional. Los contratos con las trasnacionales que sean lesivos para Colombia deben ser revisados, así como los pactos militares, los tratados y convenios que mancillen nuestra soberanía, anulados. En este mismo sentido el país no tiene por qué pagar la deuda externa en aquellos préstamos viciados de dolo en cualquiera de sus fases. Solución no militar ni represiva al problema social de la narco producción. Nuestra política internacional debe reorientarse hacia la integración solidaria de los pueblos de Nuestra América en la Patria Grande bolivariana, y el Socialismo.
La etapa definitiva de la lucha por la paz ha comenzado. El pueblo colombiano no puede aflojar hasta no ver concretado este derecho.
¡Con Bolívar, con Manuel, con el pueblo, al poder! Manuel vive en la lucha del pueblo colombiano.
Hemos jurado vencer, y venceremos.
viernes, 1 de mayo de 2009
"La voluntad oficial, si es sincera, debe plasmarse en decisiones y desarrollarse sin ambigüedades y con seriedad"

Senadora Piedad Córdoba:
Con persistencia continuamos trabajando por materializar, en primer lugar, la liberación del cabo del ejército Pablo Emilio Moncayo, para luego entregar los restos del mayor Julián Guevara a su familia y, finalmente remitir pruebas de supervivencia de los restantes 21 mandos militares y policiales prisioneros de guerra, compromisos que adquirimos unilateralmente ante ustedes y el país, sin contraprestación alguna, allanando el camino por alcanzar acuerdos humanitarios que permitan la libertad de los prisioneros de las dos partes y, luego, en paso posterior, avanzar en el objetivo de excluir la población civil de la confrontación.
Los compromisos que adquirimos unilateralmente ante ustedes y el país, son irreversibles y en su concreción continuamos trabajando. Quedamos pendientes sobre las decisiones que entorno a garantías y logística se produzcan para ir precisando fechas y agilizando los detalles finales.
lunes, 27 de abril de 2009
¡Mensaje del camarada Pablo Catatumbo, Jefe del Movimiento Bolivariano por la nueva Colombia!

Noveno aniversario
Ya han transcurrido casi 7 años de una mala gestión en contra de los intereses de los pobres de Colombia, del gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Muchos volcanes sociales han hecho erupción en Colombia, en el continente y en el mundo, colocándonos ante nuevas realidades sociales, y ninguno de los problemas estructurales que tenía el país, cuando él fue elegido y que prometió solucionar, se ha resuelto.
Su prédica de guerra total y su promesa de derrota fácil de la guerrilla, cada vez está más dudosa y más lejana, y la sensación de seguridad que le vendió al país durante sus dos gobiernos, ha ido dando paso a una creciente desazón, a una suerte de angustia contenida, por el aumento en los índices de desempleo, de pobreza, de arbitrariedad, de impunidad, de inmoralidad y nepotismo en los altos círculos gubernamentales los males que prometió acabar, no solo no han desaparecido, sino que se están acrecentando...
jueves, 16 de abril de 2009
Anunciamos nuestra decisión de liberar unilateralmente al cabo Pablo Emilio Moncayo

Saludo de las FARC-EP a la V Cumbre de las Américas

Saludo de las FARC-EP a la 5 Cumbre de las Américas - Trinidad y Tobago
Montañas de Colombia, abril 15 de 2009
miércoles, 15 de abril de 2009
Compatriotas y hermanos de las comunidades indígenas Awá

Los saludamos fraternalmente y a través de ustedes a toda la comunidad Awá. Agradecemos sus comentarios, los términos de sus observaciones y propuestas contenidas en su carta fechada el 5 del presente mes. Sus apreciaciones facilitan las necesarias y urgentes aproximaciones entre nosotros.
Lamentamos sinceramente la muerte de los 8 integrantes de su comunidad el pasado 6 de febrero, en medio de los operativos y maniobras militares que el ejército oficial adelanta en el occidente del departamento de Nariño, en donde presiona a la población para utilizarla como escudo o como punta de lanza en las misiones de mayor riesgo, convirtiendo a los civiles en unidades de primera línea en la guerra, con todas las implicaciones que ello acarrea, mientras oficiales y soldados avanzan protegidos a sus espaldas. Es parte de la estrategia Uribista a nivel nacional que engaña con dinero a personas de los sectores más pobres, olvidados y necesitados del país, comprometiéndolos en labores de zapa, en un peligroso juego que pervierte la conciencia de muchos, pues siembra en la mente la fantasiosa filosofía del enriquecimiento fácil a cambio de la infame traición a sus familias, vecinos, compañeros, amigos, también oprimidos y explotados. Ese infernal y sucio juego siempre termina mal porque el civil simplemente es carne de cañón.
Cordialmente, reciban nuestro Abrazo Guerrillero,
Montañas de Colombia, marzo del 2009
lunes, 6 de abril de 2009
"Las FARC jamás aceptarán ser equiparadas con las hordas de asesinos paramilitares que organizó el Estado en su guerra sucia contra el pueblo"

Montañas de Colombia, abril 1 del 2009
domingo, 29 de marzo de 2009
¡Solo existen 9 retenidos por concepto de la ley 002! - Carta del Secretariado a Colombianos y Colombianas por la PAZ

El diálogo epistolar sobre el problema de la guerra y la paz, reúne cada día a más y más colombianos, y suscita la adhesión de las más variadas organizaciones y personalidades del mundo, bajo la certeza del carácter político que reviste la confrontación.
Estas exigencias no son un capricho. Ustedes y todo el país presenciaron las provocaciones y el riesgo real que rodearon y casi frustran la liberación unilateral de los cuatro uniformados, de Alan Jara y Sigifredo López que nos releva de referirles innumerables situaciones anteriores de idéntica factura y concepción.
El militarismo a ultranza y la desinformación que distingue a este gobierno ha intoxicado con su reconocida perfidia el asunto. Recordamos que en la carta anterior enumeramos el universo de los actores que en Colombia, practican esta modalidad.
De ustedes, atentamente:
Secretariado del Estado Mayor Central, FARC-EP
Montañas de Colombia, marzo 28 de 2009
jueves, 26 de marzo de 2009
lunes, 23 de marzo de 2009
¡Las colosales cualidades revolucionarias de Manuel Marulanda Vélez son patrimonio de las FARC- EP y de todos los pueblos del mundo!
Camaradas del Estado Mayor Central, direcciones de Bloques, Comandos Conjuntos, Frentes, Columnas, Compañías, Guerrillas y Escuadras; guerrilleras y guerrilleros, Sandra e hijos, PCCC, milicias Bolivarianas y Populares, movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia y al pueblo Colombiano les decimos hoy que a un año de la desaparición física del Comandante Manuel Marulanda Vélez las FARC- EP seguimos adelante desarrollando el plan estratégico, guiados por todos los documentos que han producido las 9 conferencias nacionales de guerrilleros, plenos del Estado Mayor Central y su Secretariado en 44 años de confrontación política militar con el estado colombiano, su régimen oligárquico y excluyente, amamantado y dirigido por el imperio.
La vida revolucionaria de Bolívar, Jacobo y Manuel, son ejemplo a seguir, por su amor al pueblo y lucha permanente contra los esclavistas, capitalistas e imperialistas que son los que engañan, eliminan, desaparecen, invaden y se alimentan con la sabia de los pobres del mundo. Organizadores de ejércitos, conductores populares sin igual, persistentes hasta los últimos días de sus vidas.
El legendario Comandante Manuel Marulanda Vélez con sus compañeros de dirección dejo todo organizado, estatuido, reglamentado, normatizado y las líneas generales para hacer realidad nuestro proyecto revolucionario.
En todos los eventos donde él participo, siempre nos inculcó la lucha por la paz con justicia social y soberanía, la dignidad de ser guerrilleros donde reina la fraternidad, solidaridad, persistencia, lealtad, austeridad, verdad, honradez, sencillez, modestia, capacidad física y moral para enfrentar todas las dificultades sin vacilación de la vida guerrillera, ni el más intenso dolor, hambre, sueño y cansancio nos doblega, así fue la intensa vida de nuestro comandante Marulanda, con firmeza enfrentó a la cabeza de sus camaradas a enemigos poderosos, políticos militares y siempre salió triunfante, su pensamiento es el de las FARC EP, por esa razón, el Estado Mayor Central, el Secretariado y toda la guerrillerada estamos unidos, cohesionados actuando sobre lo ya elaborado que es nuestra línea política militar, la vamos actualizando a la luz del Marxismo leninismo de acuerdo a la realidad Colombiana.
Nuestra gran tarea es contribuir en la organización del pueblo y entre todos acabar las causas que han generado las desigualdades sociales y la violencia estatal contra los humildes de nuestra patria.
Las colosales cualidades revolucionarias de Manuel Marulanda Vélez son patrimonio de las FARC- EP y de todos los pueblos del mundo, 60 años luchando en diversas formas por la vida y el bienestar común, con un desprendimiento total de la propiedad privada, siempre marcho a la vanguardia de sus camaradas, jefe indiscutible, con enorme capacidad y don de mando, solo su presencia repleta de autoridad moral era suficiente para resolver las grandes dificultades de los momentos críticos que hemos tenido en nuestros 44 años de existencia.
Es por eso que las FARC- EP nunca desfallecemos, somos fieles a lo que entre todos hemos planificado.
Cuando él se marcho de la vida, de inmediato nos reorganizamos, designamos comandante del Estado Mayor Central al comandante Alfonso Cano, distribuimos entre todos las distintas responsabilidades, completamos el Estado Mayor Central y reajustamos las diversas direcciones que existen en este ejército guerrillero e irregular.
Todo el Secretariado en cabeza del comandante en Jefe Alfonso Cano dirigimos a las FARC- EP en dirección colectiva, con base a la línea que tenemos, aquí lo que hay es dedicación al trabajo revolucionario. Es que todo está armado, falta es que la mayoría del Pueblo Colombiano se una a nuestra plataforma, al movimiento Bolivariano y todo lo que hemos proyectado, así no dan un brinco los paramilitares de la casa de Nariño, la oligarquía genocida la llamamos a juicio e instauramos un gobierno de reconstrucción y reconciliación nacional.
En Colombia continúan madurándose con celeridad las causas objetivas que reclaman transformaciones revolucionarias, pero hace falta desarrollar a plenitud los factores subjetivos. Así, no habrá ni oligarquía ni imperio que valga.
El mejor homenaje que podemos rendir a nuestro comandante en jefe es el crecimiento en todo orden, educación y combatividad de las FARC-EP, milicias Bolivarianas y Populares, el PCCC, movimiento Bolivariano y organizaciones populares.
Todos juntos con el pensamiento de Manuel, Jacobo, Raúl Reyes, Nariño e Iván ríos, Adán Izquierdo llegamos al poder.
Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC EP.
Montañas de Colombia. Marzo 23 del 2009.
Señores Oficiales y Sub-oficiales del ejército y la policía retenidos por las FARC-EP como prisioneros de guerra

Carta a los prisioneros de guerra!
Cordial saludo
La presente tiene por objeto, darles a conocer algunas opiniones de los guerrilleros que integramos las FARC-EP y escuchar las de ustedes:
Ante todo, déjennos decirles que ustedes, en lo personal no son nuestros enemigos, pues no escapa a nuestra comprensión la situación personal y familiar que atraviesan, como la de centenares de guerrilleros presos actualmente en distintas cárceles, en su condición de prisioneros de guerra, porque esta guerra ha tocado muy hondo el alma de todos los colombianos.
No hay pues, nada personal en esto. Tal vez ni nos conocíamos, y a lo mejor, en otras circunstancias, hasta pudiéramos haber sido amigos, pues somos compatriotas; solo que hasta ahora, estamos enfrentados, porque militamos en bandos diferentes y defendemos intereses opuestos en esta guerra que le han declarado los distintos gobiernos de la oligarquía al pueblo colombiano. En nuestra opinión, ustedes están defendiendo unas instituciones corruptas y a una clase dirigente, responsable de las peores tragedias de nuestro pueblo, y con eso creen estar defendiendo la patria. Y en su opinión, seguramente nosotros merecemos los peores epítetos, pues estamos subvirtiendo el orden público que a ustedes les obligan defender.
Paradójicamente ustedes y nosotros pertenecemos a la misma clase social, y, junto a una inmensa mayoría de colombianos, padecemos las consecuencias de una política antipopular y despiadada contra los intereses de las mayorías, practicada por los sucesivos gobiernos que representan los intereses de las clases dominantes. Los invitamos a reflexionar sobre los siguientes puntos:
Colombia, a pesar de ser una nación privilegiada en recursos naturales y humanos tiene uno de los índices más altos de pobreza, corrupción, represión y desigualdad que hay en el mundo. A eso hemos llegado, porque la casta política en el poder, plutocrática y latifundista, ha sido incapaz de resolver la condición de miseria y desigualdad que vive el país, porque su mezquindad ha impedido la construcción de un proyecto de nación en que quepamos todos, que unifique el sentimiento patriótico y recoja los anhelos de igualdad, soberanía y dignidad que nos legaron los fundadores de esta nación y los verdaderos padres de la patria.
En vez de eso, lo que tenemos es un país en el que una inmensa masa de ciudadanos trabaja, sufre y padece, al servicio de una pequeña cúpula de privilegiados, políticos corruptos, mafiosos, banqueros desalmados, terratenientes retrógrados y, codiciosos empresarios, ligados al capital extranjero.
Para garantizar sus privilegios y mantener intacto todo ese injusto estado de cosas, quienes detentan el poder, le han cambiado el carácter y la naturaleza a las fuerzas armadas de la nación, cuya razón de ser, según el apotegma que nos legara el libertador, es la defensa de la vida y honra de todos los colombianos, así como de la soberanía patria, para trocarlo en un vergonzoso instrumento clasista de represión contra sus propios hermanos Nacionales, y defensoras a ultranza de intereses extranjeros y de la élite en el poder, al extremo de llegar a considerar a sus propios hermanos nacionales como enemigos a vencer en una "Guerra interna".
Como expertos sofistas han hecho repetir hasta volverlo artículo de fe, que este ejército manchado de sangre del pueblo y paramilitar que tenemos, es dizque la encarnación de la patria. Obrar con "patriotismo" sería, entonces, defender los intereses y los valores de las clases dominantes.
La patria, en la acepción oligárquica, son las clases dominantes, lo que ellas poseen y lo que las representa. Obrar con patriotismo seria entonces, defender los intereses y la escala de valores de las clases en el poder. La oligarquía confunde la patria con su capital. Por eso, cuando a la fuerza pública le toca intervenir en un conflicto laboral, van derecho a reprimir a los obreros o a los campesinos. Nunca a los patrones.
Con las Manifestaciones pasa lo mismo. En ocasiones, infiltran provocadores, y cuando se crea el pretexto, están listos a aplastar con violencia la protesta. Pero, si se trata de un reclamo que está organizado por la burguesía, saben que no pueden reprimir. La fuerza pública ha sido educada para hacer esta distinción, soldados y policías saben, sin que se lo repitan, que con los de arriba no hay que meterse, o mejor, que les deben sumisión y respeto, hagan lo que hagan. Se ha llegado hasta el extremo de afirmar que tal ejército clasista es la encarnación de la "patria". Y por el camino de estos exabruptos hemos llegado a ver la "patria" dizque "encarnada" en personajes siniestros, verdaderos truhanes como Rito Alejo del Rio, Iván Ramírez o Mario Montoya y hasta por Uribe y Juan Manuel Santos.
Así pues, el mito de que tenemos un ejército "nacional", que nada tendría que ver con intereses de clase o partidistas, y que solo estaría comprometido con "la patria" es una fábula que se cae sola, pues está más que comprobada la participación directa de la fuerza pública en masacres y asesinatos contra la gente humilde. El escándalo de los mal llamados "falsos positivos" no es más que la punta del iceberg de un genocidio contra el pueblo que se viene cometiendo hace décadas. Está probada su complicidad con los crímenes de los paramilitares para permitirles impunemente la apropiación de tierras.
Desde luego, esta realidad no va a desaparecer con "explicaciones" cínicas, que pretenden tapar la política delictiva de las fuerzas armadas con el "argumento" de que se trata de "casos aislados". Miles de casos comprobados conspiran contra esta falacia.
En contraposición, para nosotros y la mayoría de colombianos la patria es ante todo, el territorio de la Nación, con su biodiversidad y con sus riquezas naturales. La patria es también la población y la cultura, que con sus manos y su inteligencia han creado las gentes de nuestro pueblo. De tal modo que los 45 millones de colombianos somos parte integrante de la patria. Por eso, cuando las cifras hablan de 34 millones de compatriotas viviendo en la pobreza absoluta, es la patria la que esta empobrecida. Y cuando hay millones de compatriotas que viven en tugurios, es la patria la que no tiene techo. ¿Y los miles que mueren por falta de asistencia médica? ¿Y los niños que se quedan sin escuela? ¿Y los millones de campesinos desplazados por el terror oficial y paramilitar? ¿Será que esos no hacen parte de la patria?
Por eso decimos que ceder la dirección del Ejército al Pentágono o convertir la Policía en apéndice de la DEA o entregarle el petróleo, el carbón o nuestra biodiversidad, etc., a compañías extranjeras, son actos antipatrióticos y los que lo hacen, auténticos apátridas. No estamos inventando nada. Desde sus orígenes, Colombia es un país que ha sido gobernado por sus clases dominantes bajo la retrógrada divisa de: A sangre y fuego.
La violencia ha sido el modus operandi de nuestros gobernantes. Las llamadas "guerras civiles" en el siglo XIX se sucedieron una tras otra, impuestas a capricho de uno y otro gamonal, con una regularidad casi natural. Pero, fue a partir de los gobiernos del conservador Mariano Ospina Pérez y Laureano Gómez (1946-1953), cuando esa violencia asumió formas dantescas.
Los chulavitas y los pájaros sembraron de muerte todo el territorio nacional. La destrucción total de pueblos y veredas, el desplazamiento forzado de miles de campesinos, el imperio del miedo en las ciudades y la violencia, fue como un huracán que lo asolaba todo y no dejaba nada a su paso. Jamás ha habido en nuestra patria democracia real, porque un Estado que hace de la violencia, el asesinato sistemático de sus opositores y de la impunidad, su principal ejercicio político, jamás podrá ser democrático. Así fue como llegamos a esta guerra que libramos actualmente, porque hubo algunos que no soportamos más tanta iniquidad y en defensa propia, de la vida y de nuestro pueblo, nos alzamos en armas.
Como verán, ni nuestro alzamiento ni esta guerra que nos impusieron, surgió por dogmatismos ni generación espontanea. Una larga historia la precede. Y es así, como luego de duros y cruentos combates librados a lo largo y ancho de la geografía patria, como sucede en todas las guerras, -y en Colombia hay una guerra- ustedes fueron hechos prisioneros. Muchos de los nuestros también lo fueron.
Hemos respetado, según está establecido en nuestras normas y principios, su integridad y su dignidad, sin torturas, sin vejámenes ni interrogatorios denigrantes, y si hemos tenido que recurrir a cadenas es solo porque en las condiciones de una guerrilla móvil, que lucha en la selva, que no posee estructuras carcelarias y en medio de un asedio permanente, no existe otro medio que garantice su aseguramiento. Las FARC-EP no tienen ni tendrán en el desenvolvimiento de la resistencia y lucha de emancipación, el historial de crueldad que en cuanto al trato a prisioneros, pretenden establecer sus enemigos. Lo que si existen son evidencias de la forma como se manipula información falsa para desprestigiar en este campo a la insurgencia. Muy al contrario del trato que se da a los guerrilleros presos en las prisiones del régimen como ocurre por ejemplo, con el digno Simón Trinidad, a quien mantienen en una cárcel de alta seguridad, durante hace más de 6 años, las 24 horas del día en un cajón de concreto, con las luces encendidas, con vista a nada diferente que las cuatro paredes de la gaveta en que suele estar y encadenado de pies y manos, sin que se pueda alegar en este caso razones de seguridad, sino de sevicia con el prisionero.
En toda guerra, en todos los tiempos y en todos los lugares del mundo cuando como resultado de la confrontación las partes capturan prisioneros, se procede al intercambio. No obstante, esta oligarquía no quiere ahora mover ni un solo dedo para aprobar la ley de canje que permita la liberación de sus prisioneros, así como de los guerrilleros, recurriendo a métodos arteros y de baja estofa, al sofisma de la traición y del engaño, prolongando innecesariamente tiempo de retención de esos oficiales y sub-oficiales, que ellos mismos enviaron a la guerra y que vieron morir sus compañeros en el combate, arriesgando la vida, para defender los intereses económicos de unos plutócratas insensibles y las instituciones podridas de un Estado mafioso.
Poco les importa porque no es la oligarquía la que sobrelleva el peso de la guerra, ni los hijos de los grandes capitalistas, terratenientes o politiqueros, sino los hijos de los pobres los que sirven de carne de cañón para su guerra. A todas estas vale la pena preguntarnos: ¿por qué en Colombia los hijos de los ricos no pagan servicio militar si son ellos los que se benefician de la guerra? ¿O será que en las selvas de Colombia habrán quedado alguna vez, los restos de algún hijo de los linajudos Santodomingo, los Sarmiento Angulo, de Ardila Lule, de los fantoches Santos o del bravucón de Uribe? ¡Qué va! Los unos están disfrutando las canonjías de alguna embajada del primer mundo, otros, pasando el año sabático en universidades europeas y los más, entregados a la dolce vita, porque nuestra clase dominante solo practica el único patriotismo que conoce: el patriotismo hedonista, bocón y sibarita. Así las cosas, ¿qué interés pueden tener en que se le ponga fin al cautiverio de unos hombres de armas? ¡Ninguno!
El sueño de las clases dominantes, en Colombia, siempre ha sido el de ponerle fin al crónico conflicto armado, sin ninguna consecuencia política que afecte sus egoístas privilegios. Esto es, que los pobres agachemos la cerviz, y que el statu quo no sufra la más mínima modificación que los perturbe. Según ellos, los guerrilleros, simplemente, entregarían sus armas e ipso facto quedarían reinsertados, o si lo prefieren, según propuesta del autócrata de turno, podrían irse a vivir a Paris, a los Campos Elíseos.
No es serio sino cínico y desalmado pensar así, después de tantos años de guerra, y después de la carnicería a la que para conservar sus privilegios han sometido a todo el pueblo colombiano. La burguesía, cree que todo en la vida es mercancía, todo lo reduce a los negocios, porque no conoce de la dignidad. Por nuestra parte hemos dicho que seguiremos luchando por el canje, por una ley que oficialice el intercambio humanitario de prisioneros, que abra las puertas al inicio de un proceso de paz que ponga fin a la guerra que vivimos y siente las bases para la construcción de una nueva Colombia que haga incluyente del progreso a los pobres. Mientras eso acontece, los guerrilleros de las FARC-EP seguiremos luchando por nuestro pueblo y por un cambio en las estructuras sociales que conduzcan a que en Colombia conquistemos esa paz con justicia social que es el sueño de todos los colombianos, la que no es posible alcanzar sin unas profundas reformas sociales y políticas y de un modelo económico que integre a los millones de desplazados, a las mayorías empobrecidas y a todos los excluidos por la oligarquía del sueño de tener una patria para todos. Sin eso, no hay estrategia militar por muy financiada que este, que pueda acabar con este conflicto que vivimos.
Compatriotas,
FARC-EP Secretariado del Estado Mayor Central
Montañas de Colombia, Marzo del 2009







