domingo, 27 de septiembre de 2009

Reafirmamos nuestra voluntad para avanzar en el proceso de canje que facilite la libertad de todos los prisioneros de guerra... Anuncian las FARC-EP


Restituida la senadora Piedad Córdoba en sus funciones humanitarias, reiteramos:

1. Que el cabo Pablo Emilio Moncayo y el soldado profesional José Daniel Calvo, prisioneros de guerra, serán liberados unilateralmente por las FARC, tal como fue anunciado a comienzos de año. Los mencionados militares serán entregados personalmente a la senadora Piedad Córdoba como representante de Colombianos Por la Paz, garante de transparencia en estas liberaciones y en la entrega de los restos del mayor Guevara. Saludamos la vinculación de la Conferencia Episcopal, el CICR, el profesor Moncayo y la señora Emperatriz de Guevara, a esta misión humanitaria.

2. Deploramos la innecesaria indolencia y la crueldad presidencial que prolongó por cinco meses más el cautiverio de los mencionados militares, así como su precaria sensibilidad frente al drama que afrontan los prisioneros de las dos partes. Trabas, ingratitud y olvido gubernamental, como dice Moncayo, es lo que ha prevalecido.

3. Con este gesto de liberación unilateral reafirmamos nuestra voluntad para avanzar en el proceso de canje que facilite la libertad de todos los prisioneros de guerra, tanto de la guerrilla como del Estado. Nos asiste la certeza que un acuerdo de canje generaría condiciones favorables para abordar la solución política del conflicto que claman las mayorías nacionales.

4. Ante las vicisitudes que rodearon la pasada liberación de militares y policías en el Caquetá, en cuyo desarrollo el ejército asesinó a un guerrillero y desapareció a otro, es imperativo precisar las garantías oficiales y protocolos para esta nueva liberación, los cuales deben ser claros y públicos.


Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, septiembre 22 de 2009

jueves, 24 de septiembre de 2009

Pablo Emilio Moncayo listo para ser liberado en manos de su padre el profesor Moncayo y la senadora Piedad Córdoba

Las FARC-EP aceptan la presencia del CICR acompañando a la misión humanitaria

jueves, 17 de septiembre de 2009


Carta del Secretariado de las FARC-EP a la Unión de Naciones Suramericanas – UNASUR
y a la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América – ALBA


Como organización política-militar amparada por el derecho universal que legitima la rebelión armada contra regímenes oprobiosos y tiránicos, nos dirigimos a la Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR, y a la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América, ALBA, con la esperanza de participarles nuestro punto de vista en torno a la tensión generada por la instalación de bases militares estadounidenses en territorio colombiano.

Colombia padece el más cruento y prologado conflicto interno de la historia de Nuestra América, pero por razones de una enrevesada estrategia, el Presidente Uribe niega su existencia. El gobierno de Colombia es el primer receptor de ayuda militar norteamericana en el hemisferio. Tiene el ejército más numeroso de América Latina (500 mil hombres).


El 6.5% del PIB es para la guerra. Oficiales del Comando Sur del ejército de los Estados Unidos conducen en el terreno las operaciones del Plan Patriota contra la insurgencia y la población civil. Más de 10 mil millones de dólares han invertido la Casa Blanca en la ejecución del Plan Colombia… En estas circunstancias resulta absolutamente sofismático y contradictorio aferrarse a la absurda subjetividad de la inexistencia del conflicto. El origen de las rencillas de Uribe contra los países vecinos es que sus presidentes se han negado a involucrarse en el conflicto interno de Colombia. Por eso introduce elementos que amenazan la estabilidad de la región como la peregrina tesis de la extraterritorialidad de la política de seguridad democrática, que es la nueva denominación que Washington ha conferido a su vieja como nefasta Doctrina de Seguridad Nacional.

Los siete puñales clavados en el corazón a los que alude el comandante Fidel Castro, pueden ser más, si se tiene en cuenta que la base aérea de Tres Esquinas (sur de Colombia) es, desde hace algún tiempo, otra base militar yanqui encubierta, sospechosamente ubicada donde comienza la Amazonía. La tecnología militar de punta del “monstruo del norte” no solamente alinea sus miras contra la inconformidad popular y la insurgencia bolivariana; apuntan también, con deseo irrefrenable de expolio, a la faja petrolera del Orinoco, a la biodiversidad de la Amazonía y al acuífero guaraní.
Pero en general, sus miras están enfocadas al predominio hemisférico de lo que considera despectivamente su patio trasero.

Sin duda Uribe ya está sentenciado y condenado por los pueblos y por la historia por alta traición a la patria latinoamericana. En la historia futura quedará inscrito su nombre como un triste peón colonial. La instalación masiva de bases militares móviles de los Estados Unidos en el norte de Suramérica constituye la más seria amenaza para la paz y la unidad del continente, pero es al mismo tiempo el reconocimiento de la derrota del Plan Colombia, premonición del epílogo futuro de su nuevo empeño guerrerista contra Nuestra América.

El prefijo “narco” endilgado a la guerrilla y ahora a algunos Estados, es un pretexto para la agresión, como lo fue en el pasado el comunismo. Han revivido a McCarthy para demonizar las opciones de sociedad, siempre presentes en el anhelo colectivo de los pueblos, y con el mismo propósito utilizan el adjetivo “terrorista”. Las FARC no somos terroristas sino revolucionarios. En Colombia, el llamado "terrorismo" tiene una historia reciente y curiosa. Durante casi 40 años, las FARC y el ELN fueron considerados como guerrillas "comunistas" y "castristas" respectivamente. Es evidente que estos calificativos constituían un reconocimiento expreso del carácter político de nuestros movimientos que sostuvimos conversaciones y diálogos con diversos gobiernos.

Pero llegó el trágico 11 de septiembre, y de repente las guerrillas colombianas sufrieron una kafkiana metamorfosis. De la noche a la mañana dejamos de ser "comunistas" y "castristas", y nos transformaron en "terroristas".


Todos sabemos que el llamado "terrorismo" es un arma política de la ultra derecha, una categoría por fuera del derecho penal y un elemento esencial de la ideología del imperialismo. El llamado "terrorismo" es una noción política e ideológica introducida por el gobierno de Bush, que sirve para designar y para satanizar a los que no se someten a la política imperial, a la de sus caínes, o de sus testaferros. Es por ello que sólo son calificados de "terroristas" los que luchan contra el poder; pero jamás lo serán, los que están en el poder.


Con esa lógica, todo movimiento o país que se oponga a la dominación del imperio es, o será calificado más adelante de "terrorista".


Las FARC apoyan resueltamente las bases de paz que el gobierno de Venezuela ha conformando en su territorio para oponerlas a las bases de agresión yanqui en Colombia. Nos gustaría verlas florecer en todos los puntos cardinales del hemisferio como símbolo de resistencia y dignidad de los pueblos. Que inútil es la guerra de Obama y la de su lacayo Uribe contra Nuestra América, la de Bolívar y nuestros héroes nacionales, que a 200 años del grito de independencia regresan con un ejército de pueblos a materializar sus sueños. Necesitamos la paz de Colombia porque ella es la paz de la región. Que nadie acepte los pretextos inventados por los guerreristas.

La supuesta intromisión de Venezuela y Ecuador en los asuntos internos de Colombia, que tanto propalan sus campañas mediáticas, son una densa cortina de humo para tapar la verdadera y abrumadora intromisión de los Estados Unidos, Inglaterra, Israel y España en el conflicto colombiano.


Nuestro objetivo estratégico fundamental es la paz. Lo asumimos con las mismas palabras del Libertador Simón Bolívar: “la insurrección se anuncia con el espíritu de paz. Se resiste al despotismo porque éste destruye la paz, y no toma las armas sino para obligar a sus enemigos a la paz”.


Pedimos a UNASUR y a los países del ALBA incluir en su agenda de trabajo la solución política del conflicto colombiano como preocupación permanente de los estados latinoamericanos. Con un Uribe imbuido en el frenesí de la guerra y envalentonado con las bases norteamericanas, no habrá paz en Colombia ni estabilidad en la región. Si no se frena el guerrerismo -ahora repotenciado-, se incrementará en proporción dantesca el drama humanitario de Colombia. Es hora que Nuestra América y el mundo vuelvan sus ojos sobre este país violentado desde el poder. No se puede condenar eternamente a Colombia a ser el país de los “falsos positivos”, del asesinato de millares de civiles no combatientes por la Fuerza Pública, de las fosas comunes, del despojo de tierras, del desplazamiento forzoso de millones de campesinos, de las detenciones masivas de ciudadanos, de la tiranía y de la impunidad de los victimarios amparados en el Estado.


Las FARC son de hecho, fuerza beligerante. Solicitamos a UNASUR y al ALBA otorgar a las FARC dicho estatus como decisión encaminada a facilitar la paz de Colombia. Sería el comienzo de la marcha hacia la paz. El acuerdo de canje de prisioneros de guerra en poder de las partes contendientes es una buena manera de echar a andar el proceso. En el pasado liberamos, sin obtener ninguna reciprocidad del Estado, a más de 300 prisioneros capturados en combate. Desde hace 4 meses ofrecimos liberar unilateralmente a dos militares prisioneros de guerra, pero el gobierno se ha negado a ofrecer las garantías para que esto sea posible. Estamos dispuestos a retomar la Agenda de Paz del Caguán, a discutir con los voceros del Estado el cambio de las injustas estructuras políticas, económicas y sociales y el fin de los privilegios. Estamos listos para asumir la discusión en torno a la organización del Estado y de la economía, y sobre los lineamientos que han de guiar al nuevo ejército que habrá de surgir de los futuros acuerdo de paz…


Queremos reiterar antiguas propuestas de las FARC para cortarle las alas al narcotráfico en el mundo y a los pretextos de los imperios agresores:


1. Considerar en una gran asamblea de naciones la legalización del consumo de las drogas, como en el pasado se hizo con el tabaco y el alcohol. Nada se puede hacer si el gobierno de los Estados Unidos no combate a las poderosas mafias norteamericanas de la distribución y si no toma medidas encaminadas a contener el torrentoso flujo de precursores químicos salidos de sus industrias. Simultáneamente con esta determinación se debe desplegar una totalizadora campaña de educación a la juventud contra el daño espiritual y social que causa el consumo de la droga.


2- Sobre el presupuesto de que la narco-producción en los países pobres es un problema social, no erradicable mediante la represión, retomamos la propuesta del comandante Manuel Marulanda Vélez a la Audiencia pública Internacional sobre cultivos ilícitos y medio ambiente, realizada en San Vicente del Caguán: adelantar un plan de sustitución de los mencionados cultivos, por otros de consumo alimentario, que siendo similarmente rentables, resulten atrayentes para los campesinos pobres. Pero es necesario acompañar el esfuerzo con un plan de desarrollo financiado por el Estado y la comunidad internacional, que lleve educación, salud, carreteras, servicios públicos, posibilidades de mercadeo de los nuevos productos, a los pobladores de esas regiones remotas y olvidadas. Ni Colombia ni Estados Unidos tienen interés en ello, porque lo único que les importa es mantener vivo el pretexto para la intervención.

Si la preocupación de Washington por el narcotráfico fuera sincera, ya habría caído el gobierno de Uribe, vinculado de antaño a investigaciones por narcotráfico en los Estados Unidos y con el 30 porciento de congresistas de su partido en la cárcel por nexos con el narco paramilitarismo. El Departamento de Estado sabe que Jorge Noguera, siendo director del DAS (seguridad del Estado), personalmente realizó contactos y abrió las rutas del narcotráfico desde Colombia a Centroamérica, pasando por México y de allí a los Estados Unidos, y que el mismo DAS se encargó del ingreso de los dólares desde ese país al aeropuerto El Dorado de Bogotá, lo que generó el cerrado aplauso de los mafiosos y de los capos narco-paramilitares. También activó una ruta desde Santa Marta a países africanos, y desde allí a Europa. En el mundo de la mafia el DAS es conocido como “el cartel de las tres letras”. Estados Unidos maneja el tema del narcotráfico para chantajear a gobernantes dóciles como Uribe y utilizarlos como peones de sus proyecciones geopolíticas.


El dictador Uribe está actuando como el Caín de América. Aduce estar pidiendo una colaboración, pero una cosa es la colaboración y otra el vasallaje, una cosa es ser aliado, y otra cosa es ser lacayo. La última cumbre de UNASUR patentizó la enorme soledad y el rechazo que su gobierno despierta en las demás naciones hermanas, debido a su condición de aliado incondicional de los Estados Unidos y su desleal papel en contra de los intereses que guían las esperanzas de integración y unidad latinoamericana. Ojalá podamos con el concurso de todos impedir este nuevo ultraje a la dignidad y el decoro de nuestros pueblos, pero si a pesar de todo, nos lo imponen por la fuerza y se consuma la infamia, lucharemos con dignidad y con denuedo, hasta nuestra última gota de sangre para expulsar al invasor extranjero de nuestro suelo patrio. La patria es América, y en esa lucha, nos encontraremos todos, en la certeza de que lo que está en juego es el futuro y la emancipación de nuestro continente, como un conjunto de naciones soberanas e independientes o como neocolonias.


Expresamos a UNASUR y a los países del ALBA nuestra disposición a concurrir con una delegación de las FARC, si lo estiman pertinente, a explicar, en un encuentro a definir, nuestros puntos de vista sobre el conflicto y nuestras iniciativas para su superación.


Finalmente, les reiteramos la política internacional y de fronteras de las FARC, la cual no considera a los ejércitos de los países vecinos como sus enemigos. El escenario de nuestra confrontación política y militar es Colombia. Todas las fuerzas y los destacamentos militares de los países latinoamericanos pueden tener la certeza que las FARC nunca serán una fuerza de agresión contra ellos. A los gobiernos, a los ejércitos de los países vecinos, a sus pueblos, les reiteramos nuestra invariable hermandad.
Reciban nuestro saludo cordial.
Compatriotas,

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, septiembre 2 de 2009

miércoles, 19 de agosto de 2009

miércoles, 12 de agosto de 2009

miércoles, 29 de julio de 2009

¡Tajantemente negamos haber entregado dinero a ninguna campaña electoral de ningún país vecino!

Respuesta de las FARC-EP al señor presidente de la República de Ecuador Rafael Correa


La invasión militar gringa:

1. La autorización presidencial para instalar 5 nuevas bases militares estadounidenses en territorio colombiano es un acto de alta traición a la patria, una afrenta a la dignidad nacional y a la memoria de todos los mártires del ejército libertador de Bolívar que entregaron su vida luchando contra el yugo del imperio colonial y por la independencia.

2. Luego del rotundo fracaso del Plan Colombia y del acrecentado sentimiento anticolonial que recorre a Latinoamérica, no hay duda que esta nueva etapa de la invasión gringa tiene como objetivo principal a la insurgencia revolucionaria, a tiempo que se constituye en cabeza de puente de una guerra, dirigida desde Washington, contra gobiernos, países y pueblos hermanos que luchan consecuentemente por un desarrollo soberano y por la integración latinoamericana.

3. Los anuncios sobre el escalamiento de la invasión norteamericana a Colombia se hacen en medio de nuevos escándalos de corrupción practicados por la pandilla uribista desde el Palacio de Nariño, corruptelas que avergüenzan al país ante el mundo y que llenarán de rabia e indignidad a las futuras generaciones por el ánimo sanguinario, el cinismo, la avaricia y la impudicia que caracterizan a la mafia que hoy gobierna al país.

4. Como nueva cortina de humo y buscando agredir al señor presidente del Ecuador Rafael Correa, Washington y Bogotá manipularon un video de las FARC sacando de su contexto el documento. Tajantemente negamos haber entregado dinero a ninguna campaña electoral de ningún país vecino.

5. Nuestra decisión de lucha por una paz democrática y por la Nueva Colombia, está más alta que nunca. El pueblo de Colombia y de toda Latinoamérica y el Caribe sabrá responder, como lo evidencia nuestra historia, ante esta nueva agresión del imperio del norte y de sus cipayos.

La Patria se respeta, ¡fuera yanquis de Colombia!
Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, julio 25 del 2009


Carta abierta a Colombianas y Colombianos por la Paz, a los partidos y movimientos de oposición democrática, al movimiento social, a las centrales de trabajadores, al campesinado, al estudiantado, a los indígenas, a los afro descendientes, a las minorías étnicas, periodistas, militares patriotas y desplazados...


Compatriotas:

A partir de la llegada al gobierno de Álvaro Uribe Vélez, en Colombia surgió una NUEVA DERECHA, neoliberal y antidemocrática que pretende perpetuarse en el poder, se presenta sin careta y esgrime abiertamente sus propósitos de gobernar para los más ricos sin esconder sus intenciones anti populares de arrebatar y desmontar una a una, todas las conquistas sociales alcanzadas por la clase obrera y los trabajadores a lo largo de históricas jornadas de lucha.

Esa nueva derecha, ultra, que no vacila en recurrir a métodos gansteriles, está representada por el Uribismo y sus diferentes facciones que compiten entre sí, para disputarse cuál es más reaccionaria que la otra, pero todas identificadas con el pensamiento retardatario del presidente Álvaro Uribe de gobernar exclusivamente a favor de una élite del capital financiero, del nuevo gamonalismo castrense y paramilitar, los terratenientes, el sector monopolístico de la producción y el capital extranjero, otorgándoles toda clase de beneficios y gabelas, a costa de recortar y afectar los derechos e intereses de los trabajadores, consolidar la contrarreforma agraria alcanzada a sangre y fuego por el paramilitarismo estatal y mafioso, al precio de centenares de masacres y el desplazamiento forzado de cerca de 4 millones de campesinos pobres, legalizar los dineros de la mafia y empotrar en Colombia un régimen autoritario perdurable y de sesgo fascista.

La presencia de esta nueva derecha intolerante y mafiosa ha cambiado el mapa político del país y amenaza el futuro democrático de la nación.

Características principales de esta nueva derecha la constituyen:

- El monopolio mediático y manipulador de la información, su militarismo desmedido y su afán por hacer de Colombia un Estado Policivo, que lleva registro detallado y minucioso de la vida privada de cada colombiano incluyendo a jueces y Magistrados.

- Su antisocial y profundamente anti popular política neoliberal y su menosprecio por las reivindicaciones y necesidades de la gente humilde, excusada en la misma concepción que esgrimía Mussolini en sus peroratas fascistas: “El pueblo no necesita mantequilla sino cañones”.

- Su condición de genuflexo y su entrega sistemática a los intereses del Imperio, manifiesta en su alineamiento total con los actos de la política exterior agresiva de los Estados Unidos y en su afán por cumplir en América el papel que Israel, como Estado terrorista, cumple en la geopolítica del Medio Oriente.

- El desconocimiento de los más elementales derechos de sus opositores, a quienes califica de “terroristas” de civil o de aliados de los “terroristas”, pues según la “inteligencia” oficial, todos los movimientos sociales estarían penetrados por la guerrilla.

- Su comprobada alianza con el paramilitarismo y la mafia en todos los niveles, el desconocimiento metódico de las reglas del juego y de la Constitución que juró defender, el chantaje a las Cortes y al Congreso, el empleo del servicio diplomático para pagar favores políticos y blindar delincuentes y paramilitares amigos suyos, así como su marcado autoritarismo, aunado a sus pretensiones mesiánicas, vengativas, personalistas y abusivas del poder, son otras de sus características.

Para nadie es secreto que la democracia “a la colombiana” siempre ha sido más que “restringida” y oligárquica, en razón de su rígido presidencialismo y del excluyente bipartidismo que aún la caracterizan.

Aquí jamás ha habido democracia real sino un remedo de la misma, en la que ha sido decisivo el empleo de la guerra sucia y el peso político de la voluntad del Ejecutivo, siendo esto lo que ha impedido en buena parte, que aparezcan y se consoliden fuerzas políticas alternativas de masas y una oposición.

Siempre hemos tenido un régimen presidencial, que ha venido remachando sus grilletes a todo lo largo del siglo XX, pero lo nuevo, es que ahora parece estar alcanzando su plenitud y perfección despóticas en este reinado militarista de Álvaro Uribe que quieren imponernos.

No es mera casualidad que con Uribe haya llegado a la presidencia de la República el Opus Dei, el sector más reaccionario de la iglesia.

Nadie podrá desvirtuar nuestra aseveración de que Álvaro Uribe -trabacalero y experto en falacias- ha convertido la presidencia de la República en catapulta para sus intenciones personalistas-reeleccionistas. Todo acto, toda acción que realiza como mandatario, o que deja de ejecutar, tiene el marcado y específico propósito de conquistar votos y de hacerse reelegir.

Este gobierno convirtió su mandato en descarado directorio político de su campaña reeleccionista y avanza a reimplantar en el Congreso una ley de inmunidad que asegure la impunidad para él y para todos sus compinches.

Sin siquiera esperar la aprobación de la Ley que le permita su segunda reelección, lo vemos lanzado en campaña por un tercer mandato, apelando a los métodos gansteriles de espionaje político a sus opositores y utilizando todos los recursos estatales de que dispone. No hay duda alguna, en los próximos comicios presidenciales, el Estado fungirá de Gran elector.

Unido a esto, es indiscutible que existe la pretensión y el proyecto de formar un partido de la ultraderecha ya no como la unión de distintos retazos ideológicos, sino una compacta organización Neoliberal en lo económico, ultramontana en lo ideológico y antidemocrática en lo político y social para que sea el instrumento político de la dictadura en ciernes.

El proyecto de Nuevo Estado de Uribe pretende establecer un tipo de legalidad diferente a la vieja legalidad que ha existido y en la práctica, otorgar al Presidente un nuevo poder: el de auto elegirse.

Ya se re-eligió una vez con métodos ilegítimos, lo que pretende ahora es poder hacerlo siempre.

El principio de las tres ramas del poder público con distintas funciones y competencias, pretende ser sustituido por el principio autoritario de la concentración en el Ejecutivo del control de todas las funciones estatales.

Las continuas arremetidas contra las altas Cortes indican que existe el objetivo de tener una justicia dócil y sometida a la voluntad del ejecutivo.

No olvidemos que en el Referendo rechazado por el pueblo en el primer gobierno de Uribe, se incluía la eliminación de la Corte Constitucional y se sugería una justicia militar con jurisdicción para juzgar a civiles a través del Estatuto Antiterrorista, que a pesar de haber sido derogado por la Corte Constitucional, se aplica diariamente en Colombia en las llamadas zonas de orden público, donde se realizan empadronamientos, se despliegan razzias contra la población civil y se recurre al racionamiento de alimentos y de medicinas indispensables de modo arbitrario y abiertamente anticonstitucional.

¿Qué norma constitucional autoriza al ejército a racionar la compra de alimentos y a colocar calcomanías invitando a la deserción en todas y cada una de las facturas de remesa que compran los campesinos, como si todos ellos fueran guerrilleros?

Con el embeleco de una pretendida Seguridad nacional, las seculares y ya recortadas libertades individuales, lo mismo que los derechos sociales y hasta los ecológicos van desapareciendo y en su lugar emerge la razón de Estado. El Estado de la “Seguridad Democrática”. La tendencia es a sustituir la vieja democracia liberal por una nueva democracia autoritaria, en cabeza de un déspota autoritario: Álvaro Uribe.

Para su primera reelección, con el cinismo de un sofista, Uribe engatusó a millones de electores con el cuento de que a través de su política de Seguridad Nacional, la derrota de la guerrilla estaba a la vuelta de la esquina y hasta le puso plazo: 18 meses, después de los cuales, Colombia sería una Arcadia de Paz.

Cuando los hechos demostraron lo contrario, pidió más sacrificios y un nuevo mandato, porque según él y sus áulicos, la victoria estaba a la vuelta de la esquina y estábamos en “el fin del fin”, solo necesitaba un nuevo mandato de otros 4 años, para que Colombia pasara a ser la “Ciudad del Sol”.

Ahora dice que se necesitan 4 años más porque “la culebra está viva” y cuando la insurgencia los golpea, los generales salen a asegurar que son los “últimos coletazos” del terrorismo. Con estulticias como esas, tapan el fracaso de su política de seguridad.

Y así, de mentira en mentira, vamos a completar 8 años de un nefasto mandato durante el cual ha pasado de todo:

En el curso de estos años, el país supo que las oficinas de inteligencia del Estado (DAS) le fueron entregadas al paramilitarismo. Allí se elaboraron listas de sindicalistas, académicos y activistas sociales a quienes los sicarios debían asesinar y que efectivamente fueron asesinados, llegando a alcanzar el triste récord de ser Colombia el país donde más sindicalistas se asesina.

Truculencias, sobornos y cohecho para hacerse reelegir, masacres y crímenes de lesa humanidad disfrazados de “falsos positivos”, espionaje político sistemático a Magistrados, líderes de oposición, cívicos y sindicales, a jueces, periodistas y a gente del común, que disfrazó como chuzadas, despojo violento de 6 millones de hectáreas de tierras a millones de campesinos mediante terror paramilitar y desplazamiento forzado que disfrazó de “migración voluntaria”, y como en vez de paz, lo que tenemos es más miseria y más terror oficial, ahora dice que “la culebra sigue viva” y necesita otros 4 años para consolidar su régimen policiaco, militarizar más y más el país y perpetuar su dictadura.

La Colombia gobernada por Uribe es el único país del mundo donde se comprueba que 85 parlamentarios oficialistas son paramilitares y no pasa nada. Simplemente reducen el problema a unos procesos penales corrientes que culminan con benignas condenas sin mayores consecuencias políticas.

Solo una cuestión no deja dormir a Uribe y la casta dirigente: que con todos esos congresistas suyos metidos en la cárcel, el gobierno corre el riesgo de perder sus mayorías. Por eso sale apresurado a pedirles que voten sus proyectos antes que los metan presos. Tamaña inmoralidad no se había visto nunca.

Está claro que Uribe pretende prolongar su mandato no hasta el 2014, sino hasta el año 2019!

Para comprender tan demencial propuesta, hay que conocer, los meandros de su carácter, al igual que su fanatismo ultramontano orientado por el Opus Dei y penetrar su atravesada personalidad alimentada por odios viscerales y un egoísmo mesiánico.

Es necesario desenmascarar el engaño: detrás de la lucha contra el llamado “terrorismo”, se encuentra agazapado el propósito de montar una cerrada democracia autoritaria a lo Fujimori. Y la “guerra total contra el terrorismo” no es más que el camino para su realización. He aquí la almendra del proyecto político del uribismo.

Hay muchos que piensan, algunos desde posiciones revolucionarias y seguramente con sinceridad, que si no fuera por la existencia de las guerrillas, Colombia estaría recorriendo un camino alfombrado rumbo a la más "profunda" democracia. No los descalificamos, pero los invitamos a reflexionar:

¿Será esta una conclusión objetiva sacada del estudio de nuestra historia política?

¿No es esto desconocer el modus operandi de la oligarquía colombiana a través de toda la vida republicana?

¿Acaso se piensa que las guerrillas en Colombia surgieron por generación espontánea?

¿Acaso no conocemos y conoce el pueblo colombiano a los promotores de la política de sangre y fuego con la que se inauguró la Violencia de la que no aún hemos salido y fue la causa del origen de las guerrillas?

¿No está demostrado hasta la saciedad que el paramilitarismo es una estrategia de la oligarquía para desarrollar la guerra sucia contra el pueblo y esconder su mano criminal?

¿O será que vamos a creer el cuento sacado de la mochila paisa del "sociólogo” Álvaro Uribe, de que aquí no hay conflicto armado sino la agresión de unos terroristas contra la “democracia profunda” que él dirige, porque los revolucionarios dizque ya no defienden ideales sino que son narcotraficantes?

Colombia necesita encontrar los caminos que conduzcan a poner fin a esta guerra entre hermanos, senderos de reconciliación que nos lleven a Acuerdos de Paz.

Los integrantes de las FARC-EP hemos luchado y continuaremos haciéndolo, con denuedo, con entrega y sacrificio por alcanzar acuerdos que ayuden a construir una patria en la que quepamos todos. Jamás hemos proclamado el principio de la guerra total ni de la guerra por la guerra ya que nuestros objetivos son los de lograr cambios profundos en la estructura social de Colombia, que tengan en cuenta los intereses de las mayorías nacionales y de los sectores populares y por desmontar un régimen político criminal, oligárquico, oprobioso, corrupto, excluyente e injusto como está consignado en nuestra Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia.

Con toda la sinceridad que corresponde a nuestro compromiso con el cambio social y la lealtad que le debemos a nuestro pueblo, le aseguramos a todos quienes llaman a la claudicación, que no vamos a desistir después de más de 40 años de lucha, ni a aceptar una falsa paz "gato parduna" donde la minoría oligárquica continúe acaparando todas las riquezas, mientras las grandes mayorías nacionales quedan aplastadas por el peso de la pobreza, el terror militarista, la miseria y la degradación moral de una clase dirigente corrupta hasta los tuétanos.

No traicionaremos los sueños de justicia de la Colombia que clama por la paz con justicia social, ni la memoria de los miles de muertos ni a las víctimas de las innumerables tragedias que ha ocasionado esta cruenta guerra declarada por la oligarquía al pueblo desde hace más de 50 años. No tenemos alma de trepangos ni de componenderos.

El próximo acuerdo de paz que se alcance en Colombia no puede ser como el firmado en Santo Domingo, que es el mejor ejemplo de cómo no se llega a la paz.

Acuerdos de paz sí, pero, el punto cardinal es: ¿con o sin cambios estructurales en lo político y social?

¿Democracia o autoritarismo?

Una paz entendida solo como mera reconciliación de los espíritus, no solo es una irresponsable fantasía y un crimen, sino un retroceso histórico en los anhelos del pueblo colombiano por alcanzar la justicia social.

Dentro de ese contexto es pertinente debatir el papel de las organizaciones democráticas en la solución del conflicto social y en unas eventuales conversaciones de paz, para impedir el engañoso sofisma de que solo las organizaciones de los ricos representan a la “sociedad civil” y a la clase obrera la representa Angelino Garzón.

Llamamos a todos los patriotas y demócratas de Colombia, a intercambiar sobre estos temas para impedir el establecimiento perpetuo de una dictadura o un gobierno totalitario y despótico.

Los invitamos a trabajar por un Gran Acuerdo Nacional de Paz, a construir una alternativa política que privilegie la paz, convoque al diálogo, instrumente una tregua bilateral y proceda a suspender de inmediato la presencia de tropas estadounidenses en nuestro territorio. Que una vez alcanzados los acuerdos con el protagonismo de las organizaciones sociales y políticas, convoque una Asamblea Nacional Constituyente que refrende lo acordado.

Impidamos entre todos que en Colombia el pueblo pierda todas las conquistas alcanzadas a través de sus justas luchas y que la guerra sea el Modus Vivendi de nuestra sociedad, solo por la intransigencia oligárquica de impedir a toda costa que en Colombia haya cambios estructurales que beneficien a las mayorías nacionales y de perpetuar un régimen político que todos sabemos es injusto, inmoral y antidemocrático.

Compatriotas,

Secretariado del Estado Mayor Central- FARC-EP
Montañas de Colombia, julio del 2009

Uribe, el terrorista... Comunicado de la Comisión Internacional de las FARC-EP


En la foto, con su fusil, Iván Márquez, jefe de la Comisión Internacional insurgente, a su lado el guerrillero Rodrigo Granda, foto archivo de RESISTENCIA.

La alharaca del presidente Uribe de hace unos días ante la orden de captura contra el ex ministro Juan Manuel Santos, librada por el juez de Sucumbíos, tiene que ver con el espanto de mirarse en su propio espejo futuro. De inmediato salió a decir que ese era un ataque contra el país. ¿Desde cuándo el ministro de los “falsos positivos” y del terrorismo de estado se convirtió en la encarnación de Colombia? No señores. Santos debe responder por el homicidio de Franklin Aisalia. El ciudadano ecuatoriano fue capturado vivo en su propio país y traído a Colombia luego de ser asesinado a golpes con objeto contundente, como lo determinó la experticia de la Fiscalía de la hermana nación.

La imagen que proyecta Uribe es la de un loco acusando a todo el mundo de terrorista: tanto a personas como a gobiernos; pero el verdadero terrorista es él. Uribe fue elegido presidente con los dineros y la intimidación de las armas de los terroristas paramilitares y narcos. Es el autor de la actual hecatombe humanitaria de Colombia. Hoy le ha permitido al terrorismo trasnacional de los Estados Unidos, en repudiable acto de traición a la patria, instalar en el país sus bases de agresión que apuntarán no sólo contra el pueblo, sino contra los gobiernos progresistas del continente.

Cuando viajó al Canadá lo hizo con una carpeta repleta de terroristas imaginarios demandando su extradición. Eran los familiares de Raúl Reyes que forzosamente tuvieron que asilarse en aquel país ante la irracional persecución del tirano. Sus ojos, el copete alterado, el chillido de su voz son el talante de un hombre síquicamente deteriorado. El mono sabe en qué palo trepa y por esa razón no se le ocurrirá jamás bombardear al Canadá, como lo hizo con Ecuador.

Vale la pena que se evalúe la salud mental de este Presidente, quien se cree el propio McCarthy, en persona, abogando más allá de las fronteras por la criminalización del pensamiento. Con la anuencia del gobierno de Calderón sacó de México al profesor universitario Miguel Ángel Beltrán acusándolo de ser integrante de las FARC, cuando no lo es y nunca lo ha sido. Ahora pide a través de un juez la extradición de la estudiante mexicana Lucía Morett bajo el mismo cargo, cuando lo que debe es responder por su infame agresión contra ella, por lesiones personales, y por el cobarde asesinato de cuatro estudiantes mexicanos.

A Uribe lo esperan los tribunales. Hay siete relatores de Naciones Unidas en Colombia investigando los “falsos positivos” o crímenes de Estado, el desplazamiento forzoso, las detenciones masivas, su injerencia en el poder judicial y su obstrucción a la justicia. Anda desesperado buscando impunidad. Muchos de sus seguidores ya están dando un paso al costado. Por eso es comprensible que se la juegue a muerte por su lugarteniente Santos.


Comisión Internacional de las FARC-EP
Montañas de Colombia, julio 25 de 2009

sábado, 25 de julio de 2009

Golpe de estado en Honduras... Las FARC-EP expresan su solidaridad combatiente con la justa lucha del pueblo de Morazán!

[Dibujo del caricaturista Martirena, tomado de toon-pool]

Desde las montañas rebeldes de Colombia nos sumamos al concierto de voces que rechazan el golpe militar contra el gobierno del presidente Zelaya en Honduras. La resurrección de los golpes de cuartel en esta nueva era, nos está indicando a todos que la Doctrina de Seguridad Nacional continúa vigente como política imperial para América Latina.

La Casa Blanca no vacilará en recurrir a los gorilas si con ello puede frenar el avance de las fuerzas progresistas en el continente y asegurar su predominio. La insípida condena del gobierno de Washington al golpe, no lo salvará de la sospecha; es sólo retórica displicente. Su verdadera preocupación es geopolítica y apunta sus miras contra el ALBA, la Alianza Bolivariana para las Américas, que cuestiona el expolio y sus espacios coloniales en el hemisferio. Hoy la prioridad del Departamento de Estado es la reorganización de sus peones ultraderechistas para oponerlos al sentimiento y a las tendencias patrióticas que a 200 años del grito de independencia, insurgen nuevamente en Nuestra América.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, al tiempo que expresan su solidaridad combatiente con la justa lucha del pueblo de Morazán, que finalmente derribará la tiranía, llama a los pueblos y gobiernos progresistas de la América de Bolívar a cerrar filas en torno a la bandera que convoca a la lucha por la independencia, la libertad, la soberanía y la conformación de la Patria Grande, contra las ambiciones neocoloniales del más poderoso imperio de la tierra. “Unidos seremos fuertes y mereceremos respeto; divididos y aislados, pereceremos”, es la advertencia del padre Libertador.

Repudiamos la doble moral del régimen mafioso de Bogotá presidido por Uribe, que públicamente condena el golpe, pero en privado recibe en el Palacio de Nariño a los golpistas, reconoce al gobierno de facto y con éste proclama su hermandad en el odio visceral contra la Revolución Bolivariana de Venezuela y el liderazgo hemisférico del Presidente Chávez.

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, julio 23 de 2009

lunes, 20 de julio de 2009

Carta del Secretariado a la Senadora Piedad Córdoba: Recibimos con expectativa la autorización que le otorgó el gobierno!


Senadora PIEDAD CÓRDOBA, Bogotá

Cordial saludo,

Recibimos con expectativa la autorización que le otorgó el gobierno para, llegado el momento del canje, recepcionar los militares y policías que mantenemos en condición de prisioneros de guerra.


Es el pleno reconocimiento oficial a la seriedad de sus gestiones humanitarias. Si el presidente, públicamente, la facultó para desarrollar esa trascendente misión en compañía de la iglesia y el CICR, seguramente muy pronto nos hará conocer una propuesta acerca de las circunstancias de modo, tiempo y lugar en que, sus delegados y los nuestros, van a poder precisar los términos de un acuerdo de canje que permita la liberación de los prisioneros de guerra del Estado y de la guerrilla.


Mientras se produce ese pronunciamiento presidencial podemos organizar para que reciba al cabo Pablo Emilio Moncayo, al soldado profesional Josué Daniel Calvo Sánchez y los restos del capitán Guevara, tal como lo comunicamos en misivas a colombianas y colombianos por la paz el 16 y 26 de abril y el 25 de junio pasados.


Con sentimientos de consideración y respeto,


Secretariado del Estado Mayor Central FARC-EP
Montañas de Colombia, 19 de julio del 2009

sábado, 4 de julio de 2009

Carta al padre de un prisionero de guerra


[En la fotografía dos guerrilleros posan junto a un helicóptero de las Fuerzas Armadas del Brasil, durante la última jornada de liberaciones unilaterales realizadas por las FARC-EP en enero de 2009]


Señor
Luís Alberto Calvo Marín

Le hacemos llegar nuestro cordial saludo.


Siendo evidente que este gobierno tiene muy malas costumbres tales como esconder y negar sus bajas reales en la confrontación y dar la espalda a sus servidores cuando caen en desgracia, queremos informarles a través de esta comunicación pública, que su hijo, el soldado profesional Josué Daniel Calvo Sánchez, fue capturado por guerrilleros de las FARC-EP y atendido por unidades médicas nuestras, luego que fuera herido en combate y abandonado por sus jefes tras los enfrentamientos sucedidos el pasado 20 de abril, en el sitio El Encanto, de Vista Hermosa (Meta).


La intensidad de la guerra hace que capturas y bajas en los dos bandos, sean una dura y cotidiana realidad que este gobierno busca esconder o minimizar cada que es golpeada la fuerza pública, en su inútil empeño por negar el conflicto armado colombiano. A esa mentira reiterada, el presidente agrega una profunda indolencia y desprecio por los militares y policías prisioneros de guerra y por sus familias, pues erige sus odios personales y sus maniobras electoreras, en obstáculos insalvables que impiden un canje con la insurgencia o cualquier avance en la construcción de caminos de entendimiento.


Es el mismo desprecio ciego y criminal que ha mantenido con los familiares de los civiles asesinados cobarde y sistemáticamente por los militares y cuyos cadáveres exhiben, sin vergüenza ni pudor, como guerrilleros abatidos en combate como parte de la escabrosa estrategia por perpetuarse en el poder, del show presidencial y de la gran mentira oficial sobre la realidad, dimensión, calidad y esencia del conflicto colombiano.


Para hacer más evidente nuestra voluntad de lograr un acuerdo y como reconocimiento al esfuerzo humanitario de Colombianos y Colombianas por la Paz, hemos liberado unilateralmente, sin ninguna contraprestación, a varios de los retenidos. Y como es de público conocimiento la conducta del gobierno ante esta actitud de la guerrilla, ha sido la de sabotear o la de atacar las unidades nuestras encargadas de la entrega de los prisioneros. La soberbia oficial pretende aplastar al sentimiento humanitario.


Como es de público conocimiento, hemos decidido liberar sin contraprestación de ninguna índole al cabo Pablo Emilio Moncayo, reiterando de esta manera nuestra voluntad de avanzar en el canje y así lo anunciamos el pasado 16 de abril. Para evitar las acostumbradas provocaciones oficiales y considerando la sensatez y seriedad que han demostrado en este tipo de gestiones le hemos solicitado a Colombianos y colombianas por la Paz en cabeza de la senadora Piedad Córdoba, que ellos y el señor Gustavo Moncayo, se hagan presentes y reciban al cabo personalmente, como garantía del éxito en la liberación.


Señor Luís Alberto: no es nuestra política retener soldados, agentes de policía o infantes de marina y agregarlos a la propuesta de canje pues en ese sentido solo consideramos a quienes ejercen funciones de mando. Pero, por los imponderables de la guerra su hijo está prisionero en nuestros campamentos. Queremos liberarlo garantizando que en el camino a su libertad no tenga dificultades ni se le presenten situaciones que luego tengamos que lamentar. Por eso le estamos solicitando a Colombianas y Colombianos por la paz y a la senadora Córdoba que lo reciban en la misma oportunidad en que vengan a recibir al cabo Moncayo. No nos oponemos si el gobierno nacional considera que el CICR y la Conferencia Episcopal también estén presentes, pero la entrega se hará personalmente a los compatriotas mencionados.


La gran mentira de Uribe es que está terminando el conflicto, falsedad que desmiente él mismo al proponer un mayor presupuesto para los gastos militares y un aumento del impuesto de guerra.


Lo que ha logrado efectivamente este gobierno es aumentar las seguridades y privilegios de los ricos, mientras que quienes poco o nada tienen sufren más por la falta de empleo, salud, vivienda, educación, bienestar, seguridad y democracia real.


Por el contrario, lo que sí le ha aumentado al pueblo, es la cantidad de muertos que pone en esta guerra fratricida, porque mientras la sangre de los pobres, de uno y otro bando, empapa diariamente el suelo y los surcos de la patria como consecuencia del conflicto, los Álvaro Uribe, Sarmiento Angulo, Santo domingo, Santos Calderón, etc. y los hijos de todos ellos, gozan de sus inimaginables privilegios y de su criminal cobardía de azuzar la guerra sin ir nunca al campo de batalla a defender sus bolsillos e ideas con su propio pellejo, porque para eso utilizan a los pobres.
Pero por supuesto que no hay mal que dure cien años ni pueblo que lo resista!


De usted, atentamente,

Secretariado del Estado Mayor Central FARC-EP

Junio 28, 2009

viernes, 22 de mayo de 2009

Es hora de superar la vergüenza nacional que significa un gobierno ilegítimo e ilegal, generador de muerte y de pobreza


Las circunstancias políticas son propicias para el accionar del Movimiento armado y el Movimiento Bolivariano... Manuel Marulanda Vélez.





45 ANIVERSARIO DE LAS FARC-EP


Las circunstancias políticas son propicias para el accionar del Movimiento armado y el Movimiento Bolivariano. Manuel Marulanda Vélez

En este pensamiento de Manuel está pintada el alma de las FARC como bandera al viento. Hace 45 años surgimos en las alturas de Marquetalia, la montaña de la resistencia de los pueblos, buscando paz para Colombia, justicia y dignidad. Desde entonces somos la respuesta armada de los desposeídos y los justos a las múltiples violencias del Estado.

La paz es nuestra estrategia, y el accionar del Movimiento armado empuñando la bandera de la alternativa política, la táctica para llegar a ella. Lo decimos también con la palabra de fuego de Bolívar: “la insurrección se anuncia con el espíritu de paz. Se resiste al despotismo porque éste destruye la paz, y no toma las armas sino para obligar a sus enemigos a la paz”. Por ella entregaron su vida Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, Efraín Guzmán, Raúl Reyes, Iván Ríos y toda esa invencible legión de comandantes y combatientes a quienes hoy recordamos con veneración. Para todos ellos, honor y gloria en este aniversario de las FARC.

“Aquel que asegura su honor -decía el Libertador- dedicando su vida al servicio de la humanidad, a la defensa de la justicia y al exterminio de la tiranía, adquiere una vida de inmortalidad al dejar el marco de la materia que el hombre recibe de la naturaleza. Una muerte gloriosa triunfa sobre el tiempo y prolonga la sublime existencia hasta la más remota posteridad”… Es lo que ocurre con todos ellos, que a pesar de haber partido siguen vivos en los fusiles y el proyecto político de las FARC, con Bolívar combatiendo por la Nueva Colombia, la Patria Grande y el Socialismo, hombro a hombro con el pueblo y sus guerrilleros.


Queremos el país que vislumbran el Manifiesto de las FARC y la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia. Lo queremos surgido de un Gran Acuerdo Nacional hacia la Paz rubricado por todas las fuerzas dispuestas a protagonizar el cambio de las injustas y anacrónicas estructuras, sin exclusiones. Emanado de un pacto social rodeado de pueblo que instrumente la articulación de una alternativa política con miras a la conformación de un nuevo gobierno nacional, patriótico democrático, bolivariano, hacia el socialismo. Sí, hacia el socialismo, que es justicia y redención de pueblos, el arca de salvación de la humanidad frente al hundimiento del sistema capitalista mundial.

La dignidad de Colombia y el rescate del sentimiento de patria reclaman un nuevo liderazgo que privilegie la unidad y el socialismo al avanzar hacia el horizonte futuro. Un nuevo grito de independencia nos convoca mostrándonos el campo de batalla del Ayacucho del siglo XXI donde flamea la certeza del triunfo de la revolución continental, la de Bolívar y nuestros próceres.

Es hora de superar la vergüenza nacional que significa un gobierno ilegítimo e ilegal, generador de muerte y de pobreza. Un gobierno que apoyado por el de Washington, sólo actúa para perpetuar la guerra y la discordia mientras garantiza a sangre y fuego la seguridad inversionista a las trasnacionales que saquean nuestros recursos. Un régimen apátrida, que a pesar del alto número de tropas norteamericanas que intervienen en el conflicto interno de Colombia, permite que nuestro suelo sagrado sea hollado por más tropas extranjeras, las expulsadas de Manta, permitiéndole a los Estados Unidos operar en esta tierra una base de agresión para el asalto a los pueblos hermanos del continente. Un gobierno desvergonzadamente narco paramilitar, que ya no se inmuta ante las contundentes confesiones de capos paramilitares que aseguran, como “Don Berna”, haber financiado con dólares de la cocaína las campañas presidenciales de Álvaro Uribe Vélez. Un gobierno y un Presidente que convirtieron el Palacio de Nariño en oscuro antro de conspiración entre mafiosos para desestabilizar a la Corte, obstruir a la justicia y dejar sin efecto la independencia de los poderes públicos. Que extraditó a los Estados Unidos a los cabecillas paramilitares cuando estos empezaron a vincular al entorno de Uribe, a los generales, a los empresarios y a los ganaderos, en la estrategia paramilitar del Estado que aún desangra a Colombia.

El país nacional no sale del asombro ante el autismo de la Fiscalía que prefiere clavar su cabeza en la arena para no emprender ninguna acción de responsabilidad penal contra las empresas Chiquita Brand -la misma de la masacre de las bananeras en 1928- la Drummond, Postobón, Brasilia, Carbones del Caribe…, denunciadas por el jefe paramilitar Salvatore Mancuso como financiadoras del paramilitarismo. El mismo Cabecilla ha revelado que la masacre de la Gabarra en la que fueron asesinados 40 campesinos, perversamente atribuida a la guerrilla para desprestigiarla, fue realmente ejecutada por los paramilitares, el ejército y la policía.

La máscara ha caído. A Uribe lo ronda insistente el fantasma de Fujimori condenado en el Perú a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad. Prevé que los cobardes asesinatos de civiles no combatientes, estimulados por la insania de mostrar a todo trance resultados con sangre de su política fascista de seguridad, no quedarán en la impunidad. Claman justicia al cielo el desplazamiento forzoso de más de 4 millones de campesinos, el despojo de sus tierras, las miles de fosas comunes, y la vinculación del presidente a masacres de indefensos ciudadanos. El jefe paramilitar que denunció la responsabilidad directa de Uribe en la espantosa masacre de El Aro, Antioquia, acaba de ser asesinado para satisfacción del tirano del Palacio de Nariño Sabe que tarde o temprano tendrá que responder por sus crímenes.

Debe ser revocado el mandato de un presidente que ha impuesto el deshonroso récord de tener a más del 90% de su bancada parlamentaria vinculada al proceso de la narco-parapolítica; que mantiene como ministros de Estado a delincuentes de cohecho; que utiliza el poder para enriquecer a sus hijos, que convierte el servicio diplomático en refugio de asesinos como el general Montoya tantas veces denunciado, y que promueve referendos inconstitucionales para perpetuarse en el poder como mecanismo de escape a la justicia. Uribe es un verdadero bandido amparado tras la banda presidencial.

Cuántos problemas internacionales ha generado su absurda pretensión de trasnacionalizar la política fascista de seguridad con la que el gobierno de Colombia se cree en el derecho de actuar extraterritorialmente en desarrollo de su particular visión y de su estrategia contrainsurgente, por encima de los pueblos y sus gobernantes, pisoteando la soberanía de las naciones y desestabilizando la región, siempre apoyado por el gobierno de Washington.

Quiere incendiar al país indefinidamente con el fuego de la guerra y de la violación de los derechos humanos aferrado a la quimera del triunfo militar. Con inconsecuencia niega la existencia del conflicto político y social, pero coloca su enfermiza ilusión en el Plan Patriota del Comando Sur del Ejército de los Estados Unidos, creyendo inútilmente que la inconformidad social puede ser abatida a tiros y tecnología militar de última generación.

Incrementar el pie de fuerza a más de 450 mil efectivos por cuenta de la mayor ayuda militar de los gringos en el hemisferio no lo mantendrá en el poder, porque así lo dice la experiencia histórica y la sensatez. “Los pueblos que han lidiado por la libertad han exterminado al fin a sus tiranos”. Pero además un gobierno desprestigiado, amarrado a la ilegitimidad y acosado por la crisis del capitalismo mundial es un gobierno condenado al fracaso.

La Colombia de hoy no quiere el guerrerismo ultramontano del gobierno. Quiere soluciones al creciente desempleo y la pobreza. Reclama la inversión social sacrificada en aras de la guerra. Pide educación, vivienda, salud, agua potable, derechos laborales, tierra, carreteras, electricidad, telefonía y comunicaciones, mercadeo de productos, renacionalización de las empresas que fueron privatizadas, castigo a la corrupción, soberanía del pueblo, protección del medio ambiente, democracia verdadera, libertad de opinión, liberación de presos políticos, fin a la irracional extradición de nacionales que mantiene de rodillas la soberanía jurídica, información veraz, relaciones internacionales de respeto recíproco entre las naciones, integración y Patria Grande, justicia social y paz.

Uribe le teme, como el diablo al agua bendita, al clamor creciente de los que piden paz, castigo a los crímenes de Estado, y nuevo gobierno. Por eso exige con angustia que el tema de la paz sea proscrito del debate electoral que se avizora. Es la locura y el absurdo transfigurados en un mandatario que quiere encadenar el país a sus odios y resentimientos. Nadie podrá desligar de un proyecto de nueva sociedad y de gobierno, la paz que anhelan las mayorías nacionales. Ella es la bandera que unirá a los colombianos contra la tiranía, la guerra y la injusticia.

Todos debemos estar alerta para impedir la maniobra uribista de cambiar al actual Registrador Nacional por uno de sus serviles. La única esperanza del guerrerismo hirsuto ante el anhelo de las mayorías, es el fraude. Y es lo que debemos impedir ahora, ya que éste fue amo y señor de las elecciones del 2002 y del 2006. La reelección de Uribe es un asqueroso monumento al dolo y a la estafa erigido por el ex director del DAS Jorge Noguera, y el capo narco-paramilitar Jorge 40. En las 4 millones de firmas recogidas por los uribistas a favor del referendo con apoyo de dineros de DMG, están estampadas las firmas de un millón y medio de muertos. Eso es fraude y robo.

Fraude a la opinión es también la peregrina fábula de la derrota militar de la guerrilla, argumento falaz, pariente de los “falsos positivos”, utilizado en el fondo para justificar los terribles desafueros del Estado contra la población civil. Como siempre quisieron con Manuel Marulanda Vélez, han querido matar a las FARC con los fusiles del deseo y el ensordecedor tableteo de las rotativas. Ninguna guerrilla puede ser exterminada con disparos de tinta. No hay era del post-conflicto sino en el sueño delirante del guerrerismo sin futuro de un régimen en decadencia.

Desde las montañas de la resistencia, como lo hemos venido haciendo desde hace 45 años, convocamos a los colombianos a movilizarse resueltamente por la paz, la que nos negaron los santanderistas y el imperio washingtoniano cuando mataron a Bolívar y a la Colombia de la unidad de pueblos en 1830. El pasado cuenta en la construcción de la sociedad futura. Nadie nos puede desligar del destino señalado por el Libertador en los orígenes de la República. La incitación del senador Álvaro Gómez Hurtado a comienzos de la década del 60 a someter a sangre y fuego, lo que consideró “República Independiente de Marquetalia”, no ha sido suficiente para entender que los problemas nacionales no se solucionan a través de la violencia del Estado. Hay que construir una Nueva Colombia sobre el sólido cimiento de la paz concertada.


El Gran Acuerdo Nacional hacia la Paz debe tener como norte estratégico la formación de un nuevo gobierno que garantice al pueblo “la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de garantías sociales y la mayor suma de estabilidad política”, como lo exigía el Libertador. Un gobierno patriótico, democrático, bolivariano, hacia el socialismo, como lo consigna la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia.

Como garantía de paz y de soberanía nacional debemos erigir unas nuevas Fuerzas Armadas compenetradas con la doctrina militar bolivariana que inculca el amor al pueblo y el odio a la tiranía. No debemos olvidar que el ejército patriota fue el creador de Colombia y la República en las fulgurantes victorias de Boyacá y de Carabobo, y que su comandante Bolívar lo definió como “defensor de la libertad”, agregando que “sus glorias deben confundirse con las de la república, y su ambición debe quedar satisfecha al hacer la felicidad de su país”. Así deben ser las nuevas Fuerzas Armadas y estamos seguros que muchos de los actuales oficiales sueñan con jugar ese papel.

Nos solidarizamos con la justa lucha de las familias de los soldados regulares que reclaman el derecho a no ser obligados a entrar en combate mortal con la guerrilla. La guerra que niega el gobierno para no reconocer el carácter político de la insurgencia que lucha por el poder, en el sólo mes de marzo produjo 297 militares muertos y 340 heridos. Llamamos a los soldados a no dejarse utilizar más como carne de cañón defendiendo unos intereses que no son los suyos sino los de una oligarquía podrida y criminal, insolidaria, que muy poco hace por ellos si caen prisioneros o resultan mutilados. Estamos seguros que sus familiares también quisieran gritarle al gobierno, con el profesor Moncayo, que sus hijos no fueron paridos para la guerra de la oligarquía.

Para lograr el propósito de Colombia Nueva es necesario reorganizar el Estado sobre la base de la soberanía del pueblo, tal como lo concibió el Libertador en Angostura. A las tres ramas del poder público debemos agregarles los poderes moral y electoral, instituyendo la revocatoria del mandato en todas las instancias de elección popular. No más copias de leyes extranjeras para resolver nuestros asuntos internos. No más sistema penal acusatorio. Requerimos un nuevo gobierno que castigue ejemplarmente la corrupción y cierre espacios a la impunidad; que proscriba la política neoliberal causante de nuestras desgracias económicas y sociales.

El país y el gobierno que soñamos deben asegurar el control de las ramas estratégicas, estimular la producción en sus diversas modalidades, hacer respetar nuestra soberanía sobre los recursos naturales. Hacer realidad la educación gratuita en todos los niveles, llevar justicia al campo con una verdadera reforma agraria que genere empleo y soberanía alimentaria, y sembrar la infraestructura del progreso nacional. Los contratos con las trasnacionales que sean lesivos para Colombia deben ser revisados, así como los pactos militares, los tratados y convenios que mancillen nuestra soberanía, anulados. En este mismo sentido el país no tiene por qué pagar la deuda externa en aquellos préstamos viciados de dolo en cualquiera de sus fases. Solución no militar ni represiva al problema social de la narco producción. Nuestra política internacional debe reorientarse hacia la integración solidaria de los pueblos de Nuestra América en la Patria Grande bolivariana, y el Socialismo.

La etapa definitiva de la lucha por la paz ha comenzado. El pueblo colombiano no puede aflojar hasta no ver concretado este derecho.

¡Con Bolívar, con Manuel, con el pueblo, al poder! Manuel vive en la lucha del pueblo colombiano.

Hemos jurado vencer, y venceremos.


Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, mayo de 2009

viernes, 1 de mayo de 2009

"La voluntad oficial, si es sincera, debe plasmarse en decisiones y desarrollarse sin ambigüedades y con seriedad"



Comunicado del Secretariado de las FARC-EP:
Entendemos las dificultades que atraviesa el Presidente por las crecientes pruebas sobre los millares de sistemáticos crímenes de civiles a manos de militares y cuyas víctimas fueron presentadas como "terroristas dados de baja"; también por las permanentes evidencias sobre nepotismo y corrupción en los más altos niveles oficiales; por el enorme esfuerzo que supone imponer un referendo reeleccionista manchado de truculencias; por las declaraciones de los capos del narcoparamilitarismo por el condenable atentado del que fue víctima el escritor e integrante de CPP Gustavo Álvarez Gardeazabal y, claro está, porque todo esto se presenta en el contexto de una profunda crisis económica, humanitaria y social, sistémica, como consecuencia de la aplicación de las estrategias neoliberales... Se trata, reiteramos, que en esta ocasión el gobierno cumpla, estrictamente, con las garantías requeridas...
COMUNICADO
Compatriotas
Colombianas y Colombianos por la Paz
Senadora Piedad Córdoba
:
Cordial saludo.

Con persistencia continuamos trabajando por materializar, en primer lugar, la liberación del cabo del ejército Pablo Emilio Moncayo, para luego entregar los restos del mayor Julián Guevara a su familia y, finalmente remitir pruebas de supervivencia de los restantes 21 mandos militares y policiales prisioneros de guerra, compromisos que adquirimos unilateralmente ante ustedes y el país, sin contraprestación alguna, allanando el camino por alcanzar acuerdos humanitarios que permitan la libertad de los prisioneros de las dos partes y, luego, en paso posterior, avanzar en el objetivo de excluir la población civil de la confrontación.
Alcanzar cada uno de estos objetivos reclama no solo nuestro esfuerzo sino, necesariamente, la voluntad oficial para lograrlo sin tropiezos, más, si recordamos, que desde hace años el Presidente, sus ministros y los altos mandos de la fuerza pública han pedido su liberación. No tendría sentido que ahora, cuando el cabo Moncayo se apresta a regresar a su hogar, busquen atravesar toda clase de obstáculos en el camino.
La voluntad oficial, si es sincera, debe plasmarse en decisiones y desarrollarse sin ambigüedades y con seriedad.
Porque aún retumban en la conciencia colectiva, las vehementes, mentirosas e impúdicas declaraciones de los ministros Valencia Cossío, Santos Calderón y del general Naranjo, asegurando, con teatral contundencia, que el cadáver del comandante Raúl Reyes había sido entregado a su familia, y luego, 15 días después, escucharse las balbuceantes declaraciones de los mandos policiales reconociendo y justificando puerilmente su responsabilidad en el secuestro de los restos del inmolado revolucionario, que aún no regresan a su familia.
Reclamamos compromisos oficiales serios, porque también recordamos como, en febrero pasado, mientras liberábamos unilateralmente a 6 prisioneros, el ministro Santos, el general Padilla y Luis Carlos Restrepo mentían vehementes y cínicos, sobre su respeto a las garantías acordadas con la Cruz Roja Internacional, mientras agredían a las unidades que custodiaban los prisioneros y por vía aérea provocaban el saboteo de la entrega, como consta en imágenes que dieron la vuelta al mundo.
Se trata, reiteramos, que en esta ocasión el gobierno cumpla, estrictamente, con las garantías requeridas.
Entendemos las dificultades que atraviesa el Presidente por las crecientes pruebas sobre los millares de sistemáticos crímenes de civiles a manos de militares y cuyas víctimas fueron presentadas como "terroristas dados de baja"; también por las permanentes evidencias sobre nepotismo y corrupción en los más altos niveles oficiales; por el enorme esfuerzo que supone imponer un referendo reeleccionista manchado de truculencias; por las declaraciones de los capos del narcoparamilitarismo por el condenable atentado del que fue víctima el escritor e integrante de CPP Gustavo Álvarez Gardeazabal y, claro está, porque todo esto se presenta en el contexto de una profunda crisis económica, humanitaria y social, sistémica, como consecuencia de la aplicación de las estrategias neoliberales.
En medio de tal vorágine, sería oxigenante para el país, la concreción de estos actos humanitarios unilaterales que gestarían un mejor ambiente en la búsqueda del entendimiento civilizado entre los colombianos.
Para su materialización consideramos indispensable la presencia de CPP en cabeza de la senadora Piedad Córdoba, como garantía de transparencia en los operativos, así como del profesor Gustavo Moncayo en la liberación del cabo, y de la señora madre del mayor Guevara, en la entrega de los restos de su hijo.
No tenemos objeciones a la presencia del CICR y de la iglesia, solo que la consideramos insuficiente, como ya lo señalamos.
Los protocolos que garanticen la seguridad de las unidades guerrilleras participantes en estos acontecimientos se deben conocer pública y previamente. Así evitaremos dificultades como las mencionadas.
Compatriotas de CPP: creemos pertinente y se lo solicitamos comedidamente, analizar si los pactos militares firmados en días pasados por los gobiernos del Brasil y Colombia, pudiesen interferir de alguna manera y si, llegado el caso, fuese necesario, tocar otras puertas.
Los compromisos que adquirimos unilateralmente ante ustedes y el país, son irreversibles y en su concreción continuamos trabajando. Quedamos pendientes sobre las decisiones que entorno a garantías y logística se produzcan para ir precisando fechas y agilizando los detalles finales.
Secretariado del Estado Mayor Central
Montañas de Colombia, abril 26 del 2009

lunes, 27 de abril de 2009

¡Mensaje del camarada Pablo Catatumbo, Jefe del Movimiento Bolivariano por la nueva Colombia!



¡Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia!




Noveno aniversario

Compatriotas:




Cuando se cumplen hoy 29 de abril, 9 años del histórico lanzamiento y creación en San Vicente del Caguán, del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, una organización que pretende agrupar a todos quienes buscamos el fin del terrorismo del Estado, de las injusticias contra el pueblo, de las desigualdades y de la indignidad ante la prepotencia del imperio, por las vías de la acción política y desde las trincheras de la clandestinidad, que resguarde a sus militantes de la barbarie oficial y paramilitar, queremos convocar a integrantes y colaboradores, amigos y simpatizantes y a todas las colombianas y colombianos, a las siguientes reflexiones:





Ya han transcurrido casi 7 años de una mala gestión en contra de los intereses de los pobres de Colombia, del gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Muchos volcanes sociales han hecho erupción en Colombia, en el continente y en el mundo, colocándonos ante nuevas realidades sociales, y ninguno de los problemas estructurales que tenía el país, cuando él fue elegido y que prometió solucionar, se ha resuelto.





Su prédica de guerra total y su promesa de derrota fácil de la guerrilla, cada vez está más dudosa y más lejana, y la sensación de seguridad que le vendió al país durante sus dos gobiernos, ha ido dando paso a una creciente desazón, a una suerte de angustia contenida, por el aumento en los índices de desempleo, de pobreza, de arbitrariedad, de impunidad, de inmoralidad y nepotismo en los altos círculos gubernamentales los males que prometió acabar, no solo no han desaparecido, sino que se están acrecentando...




Lea la totalidad de la carta en la Agencia Bolivariana de Noticias... CARTAdeCATATUMBO

jueves, 16 de abril de 2009

Anunciamos nuestra decisión de liberar unilateralmente al cabo Pablo Emilio Moncayo


Resaltamos el creciente respaldo nacional e internacional a "Colombianas y Colombianos por la Paz" en su esfuerzo convergente por lograr un acuerdo humanitario que libere los prisioneros de guerra de las dos partes y ensanche espacios hacia la solución política del conflicto, propósito que comparten cada vez más colombianos, como el manifestado por la Conferencia Episcopal, que con motivo de la semana santa, clamó por la reconciliación entre los colombianos así como el esfuerzo despojado de odios del profesor Moncayo en procura de un referendo nacional por el acuerdo humanitario.




El realismo de todos ellos contrasta con el llamamiento presidencial de un cese de fuego unilateral por parte de la guerrilla, mientras militares y paramilitares continúan su ofensiva a lo largo y ancho del territorio nacional.





Iniciar la búsqueda de un proceso serio que encuentre los caminos de los acuerdos, la reconciliación, la convivencia y la democracia, significa entender que todos debemos aportar, principalmente el Estado como responsable fundamental del conflicto y que la bilateralidad es indispensable como regla de oro y cimiento de confianza que construye bases sólidas para avanzar.




Por ello, hemos planteado la concreción de un acuerdo humanitario generador de hechos tangibles por las dos partes, que abone pasos subsiguientes hacia la superación definitiva de la confrontación.





Ante la reiterada solicitud de la senadora Piedad Córdoba, de Colombianas y Colombianos por la Paz, del profesor Moncayo y de los presidentes Rafael Correa y Hugo Chávez, anunciamos nuestra decisión de liberar unilateralmente al cabo Pablo Emilio Moncayo y entregarlo personalmente a una comisión encabezada por la senadora Córdoba y el profesor Moncayo una vez se organicen los mecanismos que garanticen la seguridad de la operación.





Así evidenciamos una vez más nuestra decisión irreversible de alcanzar el acuerdo humanitario sin más dilación y sembrar con certezas los caminos que lleven a la solución política del conflicto.




Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP



Montañas de Colombia, abril 16 de 2009

Saludo de las FARC-EP a la V Cumbre de las Américas



"Invitamos a esta V Cumbre a contribuir en la búsqueda de caminos civilizados de superación del conflicto colombiano y en lo inmediato, a la concreción de un acuerdo humanitario"



Saludo de las FARC-EP a la 5 Cumbre de las Américas - Trinidad y Tobago








Saludamos la V Cumbre de las Américas esperanzados en que los nuevos vientos que pregonan la solución diplomática de diversos conflictos alcancen esta parte del mundo y que las relaciones entre nuestros países y pueblos asuman una nueva dimensión en el marco de una multipolaridad genuinamente solidaria y pulcra en el respeto de la soberanía de las naciones.




El conflicto social y armado que azota a Colombia desde hace más de 60 años y que afecta la convivencia continental, hunde sus raíces en la secular dependencia colombiana de la metrópoli, la rapacidad de los terratenientes, los abismos sociales, así como también en la práctica sistemática del asesinato político que enloda la historia nacional desde las épocas de la conspiración septembrina contra el libertador Simón Bolívar en 1828, caso único en América Latina, donde la oligarquía ha hecho de la eliminación física de sus opositores una vergonzosa y permanente herramienta para perpetuarse en el poder.







La aplicación de la Doctrina de Seguridad Nacional desde mediados del siglo pasado, ahondó las diferencias internas y catapultó la violencia política institucional y para institucional generándose un alzamiento popular de resistencia que devino posteriormente en la conformación y consolidación de movimientos revolucionarios político-militares con propuestas programáticas para la construcción de un nuevo régimen que supere las injusticias y la barbarie y logre lanzar a nuestro pueblo hacia los horizontes de grandeza señalizados por el libertador.




Los cimientos del conflicto colombiano, son entonces, de carácter político-social y una estrategia de superación debe centrar esfuerzos en tal realidad.




Invitamos a esta V Cumbre a contribuir en la búsqueda de caminos civilizados de superación del conflicto colombiano y en lo inmediato, a la concreción de un acuerdo humanitario que posibilite un intercambio de prisioneros de guerra y trabaje por proteger a la población civil de los efectos de la confrontación militar.




Hacemos votos por avances significativos que terminen definitivamente con el infame bloqueo a la república de Cuba, por logros en los términos del intercambio privilegiando a los más débiles, por avances en la lucha contra el narcotráfico entendiendo el tema de la droga más como un fenómeno social y de salud pública que policial, así como medidas concretas que protejan la biodiversidad y el clima de la irracionalidad en boga.



Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, abril 15 de 2009

miércoles, 15 de abril de 2009

Compatriotas y hermanos de las comunidades indígenas Awá


“Hemos delegado a 3 comandantes, con la misión de razonar conjuntamente con ustedes hasta encontrar un escenario de mutuo respeto y comprensión, que cierre las puertas definitivamente a cualquier manifestación de violencia en nuestra relación”, dicen en su mensaje las FARC-EP.





Comunidad Awá, Unipa, Canawari y Acipap


Compatriotas y hermanos:

Los saludamos fraternalmente y a través de ustedes a toda la comunidad Awá. Agradecemos sus comentarios, los términos de sus observaciones y propuestas contenidas en su carta fechada el 5 del presente mes. Sus apreciaciones facilitan las necesarias y urgentes aproximaciones entre nosotros.


Lamentamos sinceramente la muerte de los 8 integrantes de su comunidad el pasado 6 de febrero, en medio de los operativos y maniobras militares que el ejército oficial adelanta en el occidente del departamento de Nariño, en donde presiona a la población para utilizarla como escudo o como punta de lanza en las misiones de mayor riesgo, convirtiendo a los civiles en unidades de primera línea en la guerra, con todas las implicaciones que ello acarrea, mientras oficiales y soldados avanzan protegidos a sus espaldas. Es parte de la estrategia Uribista a nivel nacional que engaña con dinero a personas de los sectores más pobres, olvidados y necesitados del país, comprometiéndolos en labores de zapa, en un peligroso juego que pervierte la conciencia de muchos, pues siembra en la mente la fantasiosa filosofía del enriquecimiento fácil a cambio de la infame traición a sus familias, vecinos, compañeros, amigos, también oprimidos y explotados. Ese infernal y sucio juego siempre termina mal porque el civil simplemente es carne de cañón.


Ni lo sucedido en Barbacoas el pasado 6 de febrero, ni nada parecido, puede volver a repetirse. Hemos delegado a 3 comandantes, con la misión de razonar conjuntamente con ustedes hasta encontrar un escenario de mutuo respeto y comprensión, que cierre las puertas definitivamente a cualquier manifestación de violencia en nuestra relación. Los principios que sustentan la existencia de las FARC-EP consignados en el Programa Agrario de los Guerrilleros de Marquetalia reclaman respeto a las organizaciones indígenas, a su cosmovisión y cultura porque la causa indígena es la misma de las FARC-EP.


Los enemigos de las reivindicaciones Awá de "legitimidad, autonomía, unidad, cultura, territorio, identidad y gobierno propio" son la oligarquía que representa Uribe con su estrategia paramilitar de Seguridad Nacional, de olvido, abandono y exclusión, así como los terratenientes y las políticas imperiales estadounidenses, los mismos que han hecho de toda Colombia una sociedad de abismales y crecientes diferencias.


Su corrupción, rapacidad y violencia son el obstáculo a derrotar con la acción convergente de todos los explotados de nuestro país. Confiamos que seremos capaces de superar estos difíciles momentos y proyectar hacia el futuro unas relaciones de absoluta fraternidad y solidaridad.

Cordialmente, reciban nuestro Abrazo Guerrillero,

Secretariado del Estado Mayor Central FARC-EP
Montañas de Colombia, marzo del 2009

lunes, 6 de abril de 2009

"Las FARC jamás aceptarán ser equiparadas con las hordas de asesinos paramilitares que organizó el Estado en su guerra sucia contra el pueblo"


Comunicado del Secretariado en relación con el nombramiento de los supuestos "gestores de paz" del gobierno
Frente a las informaciones de prensa según las cuales el gobierno nacional otorgará libertad condicional y nombrará dizque como "gestores de paz" a dos desertores de las FARC, hacemos las siguientes precisiones:

1. Raúl Agudelo es un estafador sin escrúpulos, que desertó de las FARC robando 400 millones del presupuesto de los guerrilleros. Ya fuera de la organización, extorsionó a nombre de las FARC hasta que fue capturado un año después cuando retiraba dineros de un banco en Pereira.

2. Para evitar ser condenado, se aferró al clavo ardiente de la vileza que le ofreció el gobierno, poniéndose al servicio de la mafia uribista que ahora pretende disfrazarlo como disidente. Olvidan que los disidentes no arramblan con el dinero de las organizaciones.

3. Elda Mosquera, conocida como Karina llevaba 6 meses desertada de la organización al momento de su entrega, después de haber sido degradada por su conducta personal disoluta y su proceder arbitrario en el trato con los guerrilleros, comportamiento contrario a las normas internas de las FARC - EP.

4. Llamamos a nuestros combatientes y a todos los revolucionarios presos, que resisten con altivez de principios las duras condiciones impuestas a ellos por el régimen fascista, a rechazar las ofertas de traicionar a su pueblo y la causa que defienden las FARC, ofrecimiento que hace el gobierno a través de este par de individuos despreciables, carentes de principios y sin sentido de patria.

5. Como el narcoestado uribista no ha podido ni podrá doblegar la firmeza y la dignidad de los farianos en el campo de la guerra, ni con las torturas, el aislamiento en sucios calabozos, el hacinamiento, el maltrato físico y sicológico, la persecución contra los abogados que se atreven a asumir la defensa y contra nuestros familiares, recurre a infames ofertas de traición.

6. Ni las FARC ni ningún guerrillero aceptarán jamás la indignidad que encierra la llamada ley de "justicia y paz", las FARC jamás aceptarán ser equiparadas con las hordas de asesinos paramilitares que organizó el Estado en su guerra sucia contra el pueblo.

7. Firmeza en los principios y en los objetivos es la enseñanza que nos han transmitido los dirigentes y miles de combatientes farianos caídos en la confrontación, a toda la guerrillerada. Es la esencia del irrenunciable legado que nos dejara nuestro comandante Manuel Marulanda Vélez.

8. Por esta razón, no nos cabe duda que más allá de los halagos y ofertas de rebaja de penas y demás baratijas con las que el Régimen quiere doblegar la conciencia de los revolucionarios hoy encarcelados, ésta sucia maniobra también terminará estrellándose contra la lealtad, la grandeza de ideales y la disciplina político-militar de los guerrilleros Farianos.

Secretariado del Estado Mayor de las FARC - EP
Montañas de Colombia, abril 1 del 2009